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fantasía, misterio y oscuridad literaria

El viaje del héroe: sátira y símbolo (IV) El encuentro con el mentor

El encuentro con el mentor es un de las etapa estrella en el viaje del héroe.

Repasemos: llevamos tres etapas del viaje del héroe: el mundo ordinario, la llamada de la aventura y el rechazo de la llamada.

Y aquí podría haber acabado todo, con ese rechazo, si no fuera por una de las figuras más sobrevaloradas en todas las novelas de fantasía (y que nos encanta, todo hay que decirlo)

El encuentro con el mentor es la siguiente etapa del viaje, aunque si prestamos atención a la obra de Campbell, El héroe de las mil caras, veremos que, como todas las demás etapas, esconde varios secretos.

Mentor que mentoreas con amor

En las entradas anteriores hemos seguido lo que nos cuentan sobre el viaje del héroe en dos blogs: Sinjania y el blog de Víctor Sellés.

Veamos qué nos dice Sinjania sobre el encuentro con el mentor o maestro:

El maestro actúa como catalizador y empuja la historia hacia adelante al convencer al protagonista de la necesidad de aceptar el reto que la llamada a la aventura le ha planteado. En ocasiones el maestro entrega al héroe los conocimientos o herramientas que este necesita para emprender la marcha y abandonar el mundo ordinario. Ya preparado, el protagonista cruza el umbral. (Sinjania)

Si tras leer esto acude a tu mente la imagen de un señor mayor con túnica y báculo (un Gandalf de manual, vaya) es porque el viaje del héroe ha calado ya en ti y no puedes evitar que se adueñe de tus imágenes simbólicas.

El encuentro con el mentor

¡Al rico mentor, oiga! ¡Que lo estamos dando, que lo estamos regalando!

Como vemos, el mentor “convence” al protagonista de la “necesidad” de aceptar el reto. Para que este “convencer” resulte más fácil, el maestro tiene el detalle de ofrecer algo al héroe: un arma, un amuleto o información.

Dicho de otra forma, la misión del mentor es “comerle la cabeza” al protagonista. Del modo que sea. Y tiene varias opciones para ello.

Marketing para mentores

Hay varios modos de engatusar… digo, de alentar al héroe para que vaya a solucionar los problemas de la otra punta del mapa:

Elegiditis Aguda. El mentor te cuenta un secreto: eres el elegido. No eres sólo una hilandera normal: resulta que eres la única descendiente viva del clan de las grandes magas de Nosequé. O que no eres un simple pastor, sino el hijo del Brujo Talycual, pero que has vivido escondido en el bosque desde pequeño para salvarte del malvado rey Veteasaber.

Y si ese truco no les funcionó a las hadas de la Bella Durmiente, no va a funcionarte a ti tampoco.

Apelar al deber. El mentor echa la responsabilidad sobre el protagonista: “es que si tú no vas, no va a ir nadie”. Un comportamiento pasivo-agresivo de manual.

El día esperado. Esta estrategia se basa en una frase que el mentor dirá en un momento especialmente dramático: “sabíamos que llegaría este día”.

¿Pero qué me estás contando? Si sabíais que iba a llegar este día, incluso desde hace siglos, ¿por qué esperáis al último momento para salir a buscar a un pastor que no sabe nada de nada? ¿No habéis tenido tiempo de entrenar a alguien? Es como una fecha de entrega: sabes que está ahí, crees que te da tiempo, y al final acabas haciendo el trabajo corriendo el último día.

Eso sí que es de héroes.

A veces, quizás porque esto del “sabíamos que llegaría este día” canta mucho, los escritores se cubren un poco la espalda con un pequeño truco: resulta que sí han estado preparando a gente para enfrentarse al mal que acecha. Puede que a varios o sólo a uno.

Pero, ¡oh, casualidad!, lo han matado antes de que pudieran hacer nada. Que también es mala suerte, ¿verdad? Tienes ya un héroe listo y formado, o todo un comando de gente preparada durante generaciones, y van y los matan. O les pasa algo.

Y se quedan compuestos y sin héroe.

Ayuda sobrenatural, no encuentro con el mentor.

En el libro de Joseph Campbell, El héroe de las mil caras, no se habla de mentor sino de ayuda sobrenatural.

Al menos en la edición que yo tengo.

De hecho, comienza el capítulo hablando de mentores femeninos más que masculinos. Una de ellas es una anciana que aparece en un cuento de una tribu del oriente de África (los Wachaga de Tanganika). Otra es la Mujer Araña: una pequeña señora, como una abuela, que vive en el subsuelo; un personaje bienhechor que aparece en las narraciones de los indios americanos del suroeste.

La viejecita servicial y el hada madrina son personajes familiares al reino de las hadas europeo; en las leyendas cristianas de los santos ese papel lo representa generalmente la Virgen (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

La gente se echa las manos a la cabeza con lo del deus ex machina, pero aquí todos estamos encantados con que aparezca un señor, o señora, y le diga dónde tiene que ir, qué tiene que hacer y encima le de el Amuleto de las Siete Sombras que le abrirá la puerta (la que sea, eso ya lo descubrirá el héroe).

Fíjate: el héroe tendrá luego que enfrentarse con estos y aquellos, y luego superar una prueba suprema, pero toda esa información previa le llega “por arte de magia”. Un deus ex magia. Y no pasa nada. Todos tan contentos. Porque contamos con ello. Porque sabemos que la joven pastora no va a irse a matar orcos con una cuchara de palo: alguien llegará a darle algo más útil.

Mujeres araña, ancianos guía y otros mentores variados

La Mujer Araña aparece en la narración de los dioses gemelos navajos, dioses de la guerra que van camino a casa de su padre, el Sol. La mentora se les aparece al poco de iniciar su viaje.

La mujer araña con su tela puede dominar los movimientos del Sol. El héroe que llega bajo la protección de la Madre Cósmica no puede ser dañado. El ovillo de Ariadna devolvió a Teseo sano y salvo de la aventura del laberinto. Esta es la fuerza guía que corre por la obra de Dante en las figuras femeninas de Beatriz. (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

Es la fuerza de una mentora femenina, que, según se destila de la obra de Campbell, guarda ciertas diferencias con los mentores masculinos.

Lo que representa esa figura es la fuerza protectora y benigna del destino. La fantasía es la seguridad, la promesa de que la paz del Paraíso, que fue primero conocida dentro del vientre materno, no ha de perderse (…) Después de responder a su propia llamada (…) la Madre Naturaleza misma apoya la poderosa empresa. (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

Este tipo de mentoring más arraigado en la tierra (símbolo tradicional de lo femenino) resulta en un acompañamiento más interno en lugar de algo más instrumental. Es habitual en el viaje del héroe que el protagonista se encuentre más adelante con personajes femeninos que le ofrezcan ayuda puntual; lo importante aquí es señalar que la figura del mentor no e exclusiva de un señor con barba y túnica.

El mentor “mercurial”

Pero el ayudante puede tener también forma masculina. Como dice Campbell, las mitologías superiores han desarrollado el papel en la gran figura del guía, el maestro, el conductor.

Campbell nos habla de la figura de Hermes, el maestro de los antiguos misterios de la iniciación y que representaba el descenso de la sabiduría divina en el mundo.

Tenemos una fuente mentora femenina, procedente de la tierra (la Madre Naturaleza) y una fuente masculina, que desciende hacia la tierra.

Y el Cristianismo sin pagar derechos de autor por todo esto.

A menudo se subraya el peligroso aspecto de la figura “mercurial” porque él es quien induce a las almas inocentes a los reinos de la prueba (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

El encuentro con el mentor

El encuentro con el mentor «mercuriano» no augura nada nuevo. Pero ya sabes: no hay que matar al mensajero.

Hermes era un dios experto en engañar y engatusar. Era además el mensajero de los dioses, y por tanto el más adecuado para llevar cosas divinas a los humanos que van a meterse en fregados de dimensiones heroicas. Mucha labia y regalos divinos: elementos esenciales de cualquier mentor que se precie.

El encuentro con el mentor: figura concreta de algo complejo

Para que la historia fluya (y en este caso “la historia” eres tú siendo timado para que te embarques en una aventura) hace falta que el mentor sea alguien de carne y hueso, alguien que camine a tu lado mirando al horizonte, utilizando todos los trucos y poses a su alcance para parecer interesante y, por ende, hacer que tu misión también lo parezca.

Pero si echamos un vistazo detenido a la obra de Campbell vemos que ese “mentor” es en realidad la representación de una ayuda sobrenatural más compleja y ambigua:

Protector y peligroso, maternal y paternal al mismo tiempo, este principio sobrenatural de la guardia y de la dirección une en sí mismo todas las ambigüedades del inconsciente, significando así el apoyo de nuestra personalidad consciente (…) pero también la inescrutabilidad del guía que se hace seguir por nosotros, con peligro de todos nuestros fines racionales. (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

El mentor, en definitiva, es más que un mago, hechicero, bruja o sacerdotisa que ofrece herramientas o información. Es una invitación de lo Divino para adentrarnos en terreno peligroso, con apenas una leve promesa de victoria.

Y funciona. Porque a pesar de todo ello, el héroe acepta la llamada de la aventura y con la ayuda del mentor da paso a la siguiente etapa: el cruce del umbral.

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2 Comentarios

  1. ¡Marketing para mentores, jajajaja! Elegiditis Aguditis, Deus ex magia… Ay, me va a dar un pasmo. Me voy ahora mismo a leer el resto de entradas de la senda del héroe. Me encanta el tono con el que has escrito esta entrada, creo que es perfecto para que nos acordemos de lo que estás ilustrando. Seguro que no se me olvida en las próximas escaletas que prepare.
    ¡Un abrazo!

    • Óscar Iborra

      10 mayo, 2019 at 13:27

      ¡Hola, Anael!

      Me alegro mucho de que te haya gustado 🙂 Es que lo de Elegiditis Aguda es como la gripe en invierno: a poco que te descuides, ¡pam!, te la encuentras 🙂

      El tono en el que está escrita esta entrada y las otras del viaje del héroe es satírico, por supuesto; quería hacerlo con algo de humor. Pero lo llamo «sátira y símbolo» porque no puedes desprenderte de la parte simbólica, sobre todo cuando sigues «El héroe de las mil caras». Pero sí, hace falta un poco de humor en el viaje y además de disfrutar y reírme al escribir estas entradas, también estoy aprendiendo mucho, muchos detalles y matices que aparecen en el libro de Campbell.

      Gracias por comentar y ¡espero que disfrutes de todo el viaje!

      ¡Abrazo de vuelta!

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