El viaje del héroe llega a uno de sus momentos clave: el cruce del umbral.  Todo empezó un día cualquiera en una granja vulgar y sin importancia. Y ahora estamos a las puertas de una etapa importante.

Así que demos un paso al frente y preparémonos para que nos devore la ballena.

¿Qué ballena?

Pues…

El cruce del umbral bajo en calorías

He leído varias entradas sobre el viaje del héroe y en casi todas ellas se presenta el cruce del umbral como una especie de momento definitivo, un lugar a partir del cual no hay vuelta atrás. Sin embargo, encuentro muy pocas referencias al aspecto mágico, espiritual, monstruoso, trascendental de esta etapa. Un ejemplo donde sí nos lo dicen es esta entrada de  Victor Sellés:  entramos en un mundo “especial o mágico”.

En El héroe de las mil caras, Campbell hace más hincapié en la parte mágica y sobrenatural que en la idea de “un momento a partir del cual no hay vuelta atrás”. Porque no es sólo cruzar un umbral: es entrar en el vientre de la ballena.
Creo que esta etapa (y presumo que todas las que vienen a partir de esta) es una de las más simplificadas y descafeinadas en su versión popular respecto a lo que Campbell nos cuenta en su obra. Y presumo que es por todo lo que conlleva acceder a un reino mágico y diferente.

En El héroe de las mis caras hay una etapa tras el cruce del primer umbral: el vientre de la ballena. En su adaptación a los doce pasos populares que conocemos, el vientre se ha perdido. ¿Y qué conlleva eso?

Perder el lugar de gestación por excelencia. Un lugar oscuro donde suceden misterios; el de la vida en concreto. Un símbolo de nuevo inicio.

Y sin el vientre de la ballena, el cruce del primer umbral pierde gran parte de su significado. Sin la parte mágica, misteriosa y de transformación, el cruce del umbral no puede ser más que “un punto de no retorno”, una versión deslucida de lo que es en realidad.

¿Alguien ha visto una ballena por ahí?

¿Por qué eliminar el vientre de la ballena? Porque esto hace ya mucho que no va de matar dragones o acabar con orcos. No va sobre abandonar la granja pobre para buscar fortuna. No va en absoluto de salvar al pueblo o al reino.
Todo eso te lo han contado para calentar tu ego a fuego lento. Y ofrecerte como lector una taza de una bebida exótica humeante… que no es más que el mismo té negro de siempre con alguna hoja de esto o aquello.

Porque si desde el mismo inicio que tú oyes la llamada supieras que la ballena debe tragarte, que debes pasar por un vientre, que debes perderte en reinos que no son de este mundo, entonces seguro que no harías caso, por más falta que nos haga. Por más que nuestra psique (alma y mente) nos pida hacerlo.

el cruce del umbral

Vengo a devorarte, pero eres tú quien tiene que entrar en mi vientre de forma voluntaria.

¿Recuerdas que te dije que el momento clave para mí del viaje era el rechazo de la llamada? Por eso se cuidan mucho de dejarte claro que ese rechazo es imposible y además es de cobardes. Porque ahí vemos la envergadura de lo que nos espera.

Y lo que nos espera es mucho más que cruzar bosques y tundras, navegar en barcos bajos las estrellas, aprender magia de las hadas, derrotar al monstruo en su cueva y traernos su oro.

Todo eso nos lo ofrece el viaje del héroe coloreado con tonos pasteles, repletos de amaneceres y atardeceres. El dragón que está por venir podrá rugir y echar fuego, pero sabes que vencerás. Sabes que el protagonista de la novela, que eres tú, lo hará.

El viaje del héroe comienza a convertirse en un playback coreografiado. Un tour en serie. Los tours venden, pero los caminos auténticos no tanto: ¿quién en su sano juicio quiere que se lo coma una ballena?

Queda prohibido  dejar de leer ese libro

Hay también razones más prosaicas para eliminar la etapa del vientre de la ballena. Al eliminarla, ¿qué carta queda por jugar? La del punto de no retorno. ¿Y qué se consigue con ese elemento?

Que no dejes de leer el libro. ¡Por supuesto! Piensa en el autor. Ha creado un mundo mágico maravilloso de seres que son mitad hadas mitad conejitos, que poseen una gran sabiduría y magia y ahí es donde el héroe de la historia aprenderá las cosas que luego le harán falta. ¿Vas tú, oh lector ingrato, a dejar el libro antes de leerte las 100 páginas de ese mundo, con sus subtramas cuasi-prescindibles?

Por supuesto que no. Vas a leer todo lo que queda. Sí, sabes lo que va a pasar, pero no importa.

¿Eres de las personas que siente remordimientos si abandona un libro a la mitad? El cruce descafeinado del umbral funciona como trampa para que no dejes la historia, aunque sea mala y previsible: “ya que la he empezado…”, “por ver cómo acaba”. Pero tú ya sabes lo que va a pasar. Lo has visto y leído decenas de veces.

Pero como un buen yonki, vuelves a por tu dosis de camino asfaltado del héroe. Un polvo rápido. Una satisfacción instantánea que cuando acaba te deja un momentito de placer, y luego vuelve el espacio yermo.

Algo falta. No es suficiente. Si, la protagonista ha matado al malvado, ha superado las pruebas, bla bla bla… nada emocionante ni novedoso.

¿Qué te falta, entonces? Te falta cruzar el umbral de verdad.

Te falta que te trague la ballena.

Cruzando el umbral hacia regiones desconocidas

Las regiones de lo desconocido (desiertos, selvas, mares profundos, tierras extrañas) son libre campo para la proyección de los contenidos inconscientes. (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

Cuando entramos en las regiones de lo desconocido y tenemos encuentros con contenidos inconscientes estamos accediendo a un lugar nuevo.

Entre los mitos y leyendas que Campbell menciona en su libro respecto al cruce del umbral, hay una serie de elementos comunes:

  • La irrupción de lo mágico y asombroso en la vida diaria, en nuestro mundo: ogros, demonios, criaturas mitológicas, apariciones.
  • Hay un componente de conquista, seducción y erotismo, por parte de estos personajes del mundo fantástico hacia los humanos con los que tienen contacto.

Cruzar el umbral es el primer paso en la zona sagrada de la fuente universal. (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

Cruzar el umbral es alcanzar un tesoro mágico, pero sus dimensiones son adaptadas a la medida universal de todas las cosas. ¿El ser humano? Sí, pero también nuestro mundo racional. A partir de esta etapa y de la siguiente (el vientre de la ballena) el viaje del héroe se transfigura en algo más trascendente, alquímico.

el cruce del umbral

Pasa… si te atreves.

Campbell nos trae una colección de encuentros con seres mágicos o sobrenaturales cuando habla del umbral. Uno de ellos es el del Príncipe Cinco Armas que se enfrenta sin temor alguno a un ogro, a pesar de que cada ataque que emprende contra la criatura acaba en fracaso. El ogro le pregunta si no tiene miedo, y el príncipe le responde que no, que todos vamos a morir así que, ¿para qué temer?

Esta es la parte profunda, la auténtica muerte y renacimiento que supone el cruce del umbral.

Tú lo que quieres es que me coma el ogro, que me coma el ogro, que me coma el ogro… mis carnes morenas

En mi opinión seguir la llamada y  cruzar el umbral, es adentrarte en un viaje de crecimiento y transformación en el que, sí o sí, debe tragarte la ballena. Debes ser devorado por algún monstruo, real o metafóricamente. Es un viaje muy duro y hay que pensarlo bien antes de dar el paso.Porque, y aquí es donde lo del punto de no retorno cobra sentido, una vez que lo empiezas de verdad, no hay vuelta atrás.

Un elemento asociado al umbral es el guardián del umbral, encargado de impedirte el paso. Es un protector de los mundos que hay más allá del umbral y también es tu protector. “No cruces”, te dice. “No estás preparado”. Si cruzas el umbral (vivo o muerto) pasas a un mundo desconocido y renaces en él: has pasado por el vientre gestor de la ballena.

“La aventura es siempre y en todas partes un pasar más allá del velo de lo conocido a lo desconocido; las fuerzas que cuidan la frontera son peligrosas; tratar con ellas es arriesgado, pero el peligro desaparece para aquel que es capaz y valeroso” (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

El cruce del umbral consiste en abandonar(se) y cruzar algo más que una frontera. Es iniciar un viaje con una cualidad diferente.

Así va el héroe, liberado de su ego, a través de las paredes del mundo; deja el ego y sigue adelante” Joseph Campbell, El héroe de las mil caras)

Y como dice Victor Sellés, “en este momento es cuando empieza realmente la trama de la novela”.

Y antes de caminar hacia la siguiente etapa (pruebas, aliados y enemigos) te pregunto: ¿estás dispuesto a que te devore la ballena?

Entradas relacionadas