Hace algunos años, en una feria del libro, antiguo compré La casa en el confín de la Tierra, de William Hope Hodgson. Lo elegí por varias razones: la portada, el tema y porque la contraportada decía que esta obra, “una de las obras más famosas de Hodgson” había influido directamente a autores como Lovecraft o Pratchett. 

La novela me resultó muy pesada y aburrida. Y que conste que soy de los que disfrutan con personajes victorianos que pueden estar horas (páginas y páginas) sobrecogidos por la sombra que provoca un busto sobre la pared mientras se estremecen por horrores que sólo tienen lugar en su mente.

Pero esta novela fue demasiado para mí.

Seguir leyendo