La redención es un elemento emocional poderoso en cualquier historia. Una especie de viaje hacia atrás y revisión de toda la historia. ¿Cómo es la redención en las novelas de fantasía? ¿Tiene elementos propios?

Tal vez sí. Te traigo toda una reflexión personal sobre el tema y una serie de consejos sobre la redención en las novelas fantasía para escritores; los consejos no son míos y tal vez por eso son lo mejor de toda la entrada.

 ¿Qué es redención?

Una cosa que me molesta mucho es buscar definiciones de redención y encontrar la mayoría de los resultados relacionados con el cristianismo y la figura de Jesucristo, sobre todo.

En la Iglesia católica, redención es la salvación del género humano llevado a cabo por la pasión y muerte de Jesús. Esta definición carece de total interés para mí, salvo como reflejo de la mejor estrategia de ventas de la historia: ¿de qué nos salva Jesús, y por ende, la Iglesia? Del pecado original (¿era eso, no?) Y eso del pecado original, ¿quién se lo inventa? ¿Quién dice que es algo de lo que debamos salvarnos?

Sí, la Iglesia. Negocio redondo. La banca nunca pierde.

Pero vamos por ahora con otra definición de redención: “acción de redimir”. ¿Y qué es redimir? “Librar a una persona de una obligación, dolor o situación penosa”. Me quedo con esta definición. Me interesa más, ya que la redención en las novelas de fantasía no necesita del cristianismo.

La culpa, ese gran motor psicológico y literario

Como psicólogo tiro para el monte (un monte mitológico lleno de psicólogos saltando y dándose cabezazos… no, espera, no es mitología sino realidad: se llama “universidad”) y busco artículos sobre psicología y redención.

Cuando hago esa búsqueda (psicología y rendención) en Google, aparece en los resultados una tercera palabra a la que nadie ha invitado: la culpa.

Si alguna vez has ido a misa, aunque sea a la fuerza como yo cuando era pequeño, recordarás aquello de “por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa”, acompañado de sus respectivos golpes en el pecho.

Tal vez por eso funcione tan bien la culpa en la literatura. Tan bien y “también”, porque es un motor efectivo para un personaje: lo que puede hacer por sentirse culpable; lo que puede hacer para no sentirse culpable. La culpa propia, la de otros, la de gente que incluso vivió generaciones atrás.

La redención en las novelas de fantasía

Buscar culpables. El culpable lo pagará caro. En esta historia no hay culpables. ¿Quién tuvo la culpa? –y otro montón de frases similares que habrás leído y oído muchas veces.

¿Qué hacemos con la culpa? Construir una historia para buscar su origen y su justificación. ¿Por qué me siento culpable? ¿Quién tiene la culpa de que me sienta culpable? ¿Debo sentirme culpable? Preguntas que todo psicólogo ha oído muchas veces.

Y al igual que se nos cuela la culpa cuando buscamos sobre redención, se nos cuela otra nueva al hablar de culpa: la expiación. Otro término cargado de simbolismo religioso.

La expiación, un viaje del héroe cruel

Un personaje puede expiar su culpa, sea lo que sea lo que haya hecho. Es un arco dramático alto, a nivel emocional. Conlleva cierto sacrificio, muera ese personaje en la cruz, le corten la cabeza de un hachazo sobre una piedra o le devoren las bestias.

¿Qué es expiar? Es “sufrir un castigo por haber cometido una falta, delito o culpa”. También “purificar una cosa profanada”.

Pero expiar no significa que seas perdonado. Buscamos librarnos de la culpa y que nos perdonen. Bueno, lo busca el protagonista de la novela, claro… Ser perdonados, pero perdonados por quién, esa es la pregunta.

Podemos ser perdonados cuando hemos hecho algo malo, o creemos que hemos hecho algo malo. Más allá de la objetividad del acto en sí, si creemos que hemos obrado mal buscamos perdón. Pero, ¿también redención? ¿O más bien sería un “arreglo”? Una situación en la que las cosas puedan tornar hacia un final feliz.

Pero si buscamos la expiación por algo que no puede ser redimido (esto es, “arreglado”) entonces sufrimos un castigo. Va aumentando el conjunto de palabras: redención, expiación, culpa, perdón y castigo.

Y con todas ellas podemos construir no una, sino varias historias. Probablemente opuestas, aunque al estar todos los términos relacionados es probable que todas las historias que se deriven de ellos lo estén también.

Expiamos nuestra culpa, nuestros actos (no es lo mismo una cosa que otra) y recibimos un perdón, sí. Pero el trámite de la expiación parece obligatorio. Hoy en día puedes rezar tres oraciones para librarte de la culpa y ser perdonado, pero ¿es eso suficiente en una novela? Creo que no.

Sísifo fue obligado a cargar con una piedra, un castigo cruel que no tenía fin. Tragedia. Si la forma de librarnos de la culpa es a través de la expiación y el castigo, ¿a dónde nos conduce eso? ¿A un mundo oscuro donde no hay salida? ¿A una tragedia sin sentido? A un arco no resuelto o, peor aún, resuelto de modo insatisfactorio.

Redención y salvación

La salvación parece entonces opuesta a la expiación. El final feliz, el arreglo. El personaje que es perdonado: la transformación del personaje.

Está redención mitológica del estilo de “te perdono, pero deberás empujar esa piedra durante el resto de tu vida”, o “quedas redimido, pero deberás sembrar grano y recoger trigo hasta el último día de tu vida”, ¿qué tipo de redención?

La redención en las novelas de fantasía

Yo te contesto: una redención cruel, una falsa redención. No hay perdón y todo el peso cae en la culpa. La redención así no te coloca en posición de hacer, sino de sufrir. Religiones, mitologías… pasen y castiguen.

¿De dónde ha de venir entonces la redención? ¿De fuera, de un ser sobrenatural (dios, mago) que te perdone y así te exima de tus pecados y malas acciones? Esa redención, ¿es gratuita? Normalmente no, siempre pide algo a cambio, una tarea que a veces es menos noble que el acto que condujo al personaje a buscar la redención. Paradójico, sí.

¿Ha de provenir la redención de uno mismo? En ese caso es una redención poderosa. El protagonista decide redimirse de lo que ha hecho. ¿Pero por qué? Se me ocurren dos motivos de inmediato: sentimiento de culpa o búsqueda de un bien mayor.

El héroe se redime en pro de un bien mayor: el sacrificio. El término que nos faltaba. Ya tenemos a las Spice Girls de la redención: sacrificio, expiación, culpa, perdón y castigo.

Volvemos, una y otra vez, al mismo sitio: la culpa. Los senderos de la mente serán muchos, pero todos acaban yendo al mismo puñado de sitios. Y lo mismo ocurre con los senderos narrativos sobre redención, culpa y expiación.

La redención de los buenos y de los malos

Los buenos se redimen y se salvan; incluso se convierten en héroes o dioses.

Los malos se redimen solo a través de la muerte.

La expiación es una moneda que ambos personajes pueden canjear, pero con matices diferentes, con significados distintos.

La redención en las novelas de fantasía

Los buenos expían su culpa porque son héroes, personas nobles, y saldrán fortalecidos. Hay luz al final de túnel, hay esperanza y la gente estará dispuesta a acogerles tras su expiación, porque esos personajes (la heroína, el ladrón redimido, el joven bueno de corazón) van a aprender a ser mejores personas durante su expiación o su castigo. Y volverán convertidos en figuras aún más poderosas y relevantes.

Los malos, los villanos, vivirán la expiación como un castigo en el que tendrán tiempo, seguramente infinito, para rumiar sus penas y maldades. No aceptamos que un villano cambie (a no ser que lo haga justo antes de morir, como Darth Vader), pero sí perdonamos el error del héroe. El malo debe expiar su culpa con crueldad, con castigos absurdos y penitencias poco compasivas. ¿Igual que el héroe? Sí, pero no: en el caso de los villanos, no hay un “después” tras todo eso. La expiación y el castigo es su final eterno.

¿Es entonces la redención un privilegio sólo para los héroes? ¿Y la penitencia el castigo para los villanos? Ya lo dice el Gran Manual sobre la Culpa: “no hay paz para los malvados” (Isaías, 48:22)

Lecciones para escritores sobre la redención en las novelas de fantasía

No son lecciones mías: las recojo de este blog que a su vez las ha tomado de un panel sobre ese tema que tuvo lugar en la Convención Nine Worlds (Londres, 2018).

Estas lecciones son frases dichas por algunos de los participantes en el panel y entre el público:

  1. En la vida real, la redención es un proceso lento y gradual. Viene de influencias externas, no de un momento de revelación interna repentina (Mike Brooks).
  2. La redención de un personaje no siempre se trata de que ese personaje cambie. Puede tratarse de que el público obtenga una nueva comprensión de ellos, como sucede con Snape en Harry Potter (Adrian Tchaikovsky).
  3. En una narrativa de ficción, funciona mejor si la decisión de encontrar la redención está en manos del personaje (Mike Brooks).
  4. Un personaje que ve lo bueno en una persona puede ser un estímulo útil para cambiar (Ro Smith).
  5. Redención y género. No hay que hacer que un personaje femenino alcance la redención sólo por tener hijos, como hacen algunos programas de televisión (miembro de la audiencia).

 

¿Qué opinas de todo esto? ¿Estás conforme con las rendiciones que has encontrado en las novelas que has leído? ¿Cuándo te parece un elemento relevante?

Y de todos los elementos que hemos visto en la redención en las novelas de fantasía ¿cuál es tu favorito: culpa, expiación, perdón, castigo o sacrificio?

 

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