¿Necesitamos tantos géneros de fantasía?

géneros de fantasía

Que yo recuerde, me inicié en la fantasía con la serie Dragones y Mazmorras. En el instituto leí El señor de los anillos, y entre uno y otro hay que contar algunas películas o algún juego de mesa. Después de leer El señor de los anillos dejé la fantasía un poco, no quería leer nada porque temía que todo iba a ser igual. Solo entendía como géneros de fantasía los mundos con magos, brujos, caballeros… y aunque leía a autores como Clive Barker, el término “fantasía urbana” no lo conocía.

Durante varios años leí menos de lo que debía haber leído, y estuve tiempo sin leer casi novelas. Un día me recomendaron Elantris, de Brandon Sanderson. Juzgué la novela por la portada como “juvenil”. Pensé que sería la misma fantasía tipo Tolkien “de siempre”, pero encima, juvenil. Ahora soy algo menos imbécil y veo la literatura juvenil, y en especial la fantasía, con otros ojos.

La leí y aluciné. Tanto, que volví a retomar la lectura y, de paso, la escritura.

Lo primero que descubrí es que había sido un ingenuo creyendo que había “una” fantasía, o una fantasía con pocas variaciones. También descubrí que había perdido mucho tiempo sin leer buenas historias. Descubrí que había muchos subgéneros de fantasía. Algunos me sonaban y otros los conocía sin saber que los conocía.

Ahora voy aprendiendo sobre ellos, viendo cuál me atrae más y cuál menos, y me he dado cuenta de dos cosas. La primera, que hay muchos géneros de fantasía. La segunda, ¿necesitamos tantos?

¿Qué es fantasía?

Has picado.

No voy a dar una definición ni debatir sobre esto. Voy a limitarme a poner lo que dicen otros. En concreto, tvtropes:

«Fantasía es cosas con magia, sin contar poderes psíquicos, ni magia a partir de tecnología, nada con intención de ser amenazante, ni realismo mágico, ni nada fuertemente religioso o la tecnología detrás de la magia, ni… ¿a dónde nos lleva este tipo de definición?

Mientras que el núcleo del género de la fantasía es bastante claro, no hay ninguna definición sucinta que lo abarque todo. El límite con la ciencia ficción es notoriamente ambiguo y la frontera con el horror no es menos difusa.»

Según tvtropes, las características comunes de la fantasía son:

  1. Un mundo secundario, cuya conexión con nuestro mundo actual oscila entre lo nominal y lo inexistente.
  2. Ideal pastoril al que recurren muchos géneros de fantasía, con profusión de escenarios de tipo medieval, aunque haya otros géneros que, de forma intencionada, se sitúan en otros escenarios opuestos o diferentes.
  3. Magia y poderes: magia casi siempre presente aunque varía el papel que juega en la historia, yendo desde algo omnipresente hasta algo conocido sólo para algunos personajes.

Listas, listas, que es lo que (n)os pone

¿Cuántos géneros de fantasía hay?

La respuesta es: muchos. Hagamos un repaso… al trabajo que han hecho otros recopilándolos. Aunque las diversas listas coinciden en algunos aspectos básicos, también hay diferencias entre una y otra. Añado algunas reflexiones “fantásticas” a lo que van diciendo.

Empezamos por este blog sobre fantasía: Thoughts on fantasy, «un mundo sobre los mundos, las convenciones y las curiosidades de la fantasía», escrito por Nicola Alter:

«El género fantástico es rico con una miríada de subgéneros, cada cual con sus propias convenciones y tendencias. Con los diferentes términos que flotan por ahí puede ser fácil confundir o pasar por alto géneros clave (…) he montado una (lista) a partir de mis lecturas y mi investigación.»

«Algunos de los géneros se solapan significativamente, y los libros que he puesto como ejemplo pueden encajar en más de un subgénero (…) Los “elementos típicos” que indico para cada género son los que se encuentran normalmente en libros de ese género, pero no siempre están presentes».

Estos son los diecisiete subgéneros propuestos por la autora: alta fantasía/fantasía épica, baja fantasía, de portales (portal fantasy), urbana, contemporánea, paranormal/romance paranormal, romance/alta fantasia romance, adolescentes (young adult), juvenil/infantil, espada y brujería/heroica, medieval (incluye a su vez el subgénero Artúrica), histórica, cómica, científica, grimdark, gótica/dark y new weird. Y además apunta cinco géneros no considerados parte de la fantasía, pero relacionados: ficción especulativa, Horror, Cuentos de historias de hadas, Ficción distópica, realismo mágico.

No me extiendo dando definiciones que pueden encontrarse con facilidad en la red.

REFLEXIÓN FANTÁSTICA 1: tras leer la entrada completa la conclusión es que hay bastante flexibilidad hacia los elementos típicos de cada género: no siempre están presentes, no necesitan estar… ¿Cuáles son los elementos mínimos necesarios para cada decidir a qué género pertenece? También existe solapamiento entre géneros y límites pocos claros.

Otro artículo que me pareció interesante fue el de Jessica Miller titulado “Descubriendo tu rama de fantasía“:

«¿Alguna vez has cogido un libro de fantasía y te ha encantado, y entonces has probado con otro y te das cuenta de que no funciona para ti, que no es lo que buscas?, ¿Tus amigos se han quejado de que no conectan con la fantasía, pero cuando les preguntas, sólo han probado uno o dos libros antes de renunciar a todo el género? ¡Si contestas que sí a cualquiera de las preguntas, puede que tú, o alguien que conoces, necesitéis descubrir cuál es vuestro “tipo” de fantasía!»

La recomendación es encontrar qué tipo de fantasía es el tuyo, con cuál puedes disfrutar o qué tipo de historias te pueden enganchar. La autora señala que al ser la fantasía un género que está evolucionando continuamente, algunos escritores retuercen los géneros, los mezclan, pero que hay algunos que permanecen como “verdaderos” y que pueden ayudarnos a buscar el tipo de historia que queremos.

Los tipos de fantasía que recoge Jessica Miller son: Alta fantasía/fantasía épica, Baja fantasía (incluye aquí el realismo mágico), Mundo alternativo, Comedia, Intriga de corte, Heroica, Mítica, Búsqueda, Fantasía científica y Fantasía urbana. Puedes explorar más tipos con mayor profundidad en este enlace.

REFLEXIÓN FANTÁSTICA 2: mi impresión tras leer este post es que hay unos géneros “básicos” (o “auténticos” en palabras de la autora) Si es así y existen géneros básicos, ¿podemos establecer cuáles son? Es decir, los géneros básicos y suficientes para cubrir toda la fantasía. Además, si son géneros básicos, los criterios para determinar si una historia es de un tipo u otro han de ser claros, explícitos y… excluyentes.

REFLEXIÓN FANTÁSTICA 3: Los subtipos de fantasía como función de utilidad para el lector. Saber qué vas a encontrarte, y qué no. ¿Limita esto la experiencia lectora? ¿Nos hace movernos en los mismos círculos una y otra vez?

Rocío Vega nos habla de Ocho subgéneros de fantasía que puede que no conozcas:

«¡Aaah, la fantasía! Ese género tan denostado y juvenil, con sus orcos, espadas mágicas y reinos que salvar. Esa etiqueta que hará que los literatos más aguerridos no toquen el libro ni con un palo. Esa maravillosa forma de evadirte de un mundo aburrido y soñar. Ese término que parece encerrar tan poca y a la vez tiene tanta variedad…»

Nos recuerda que hay variedad en el género, y que no todo es la fantasía tipo Tolkien, de «caballeros buenos contra los monstruos malos». Aunque ella misma nos dice que es una lista corta y resumida, y que algunos géneros pueden solaparse con otros (cosa que ya vamos apreciando), para cada género añade una frase que sirve para hacernos una idea rápida de lo que va cada uno. Copio esas frases porque me parecen muy buenas, pero recomiendo leer la entrada completa:

  1. Alta fantasía o fantasía épica: la madre del cordero.
  2. Baja fantasía: ¿colega, dónde está mi espada?
  3. Fantasía oscura: la vida es una mierda y al final viene un demonio del caos y te come.
  4. Fantasía histórica: hombres lobo nazis contra vampiros comunistas.
  5. Fantasía urbana: la vecina del quinto es una cazademonios.
  6. Fantasía heroica (o espada y brujería): si llevas taparrabos toca el cuerno.
  7. Realismo mágico: el fantasma de mi abuela me hace galletas.
  8. Ciencia ficción fantástica: matar al dragón con una espada láser.

Otra lista bastante completa es la de Lecturonautas. El autor, Guillermo Jiménez Cantón, nos cuenta la dificultad para identificarse con alguno de los subgéneros:

«(…) me puse a mirar y me di cuenta de que hay muchísimos subgéneros de la fantasía, algunos de los que probablemente no hayas oído hablar. Y la verdad es que todavía no soy capaz de identificarme con ninguno de ellos

REFLEXIÓN  FANTÁSTICA 4: es interesante la idea de que buscamos la identificación con un género. Esa identificación nos permitiría saber, anticipar, que lo que vamos a leer no va a darnos sorpresas. Si me identifico con fantasía tipo Tolkien y quiero tipo Tolkien, la lista de subgéneros me ayuda a no dar ni por casualidad con algo que no sea exactamente eso.

Son tres entradas relacionadas, todas con el título general Géneros de fantasía y por qué no me gustan, y cada una con un subtítulo particular:

1: No considerados fantásticos. Aquí incluye desmitificación, fantasía mundana, realismo mágico, wuxia, xenoficción. Son géneros que el autor considera fantásticos pero que no suelen considerarse como tales.

2: Risas oscuras, una lámpara de gas y un héroe noir. Incluye fantasía cómica, dark fantasy o grimdark, gaslamp,  magitech, fantastic noir y fantasía heroica.

3: Alta y baja fantasía, Mythopoeia, Histórica y mundos mágicos. Incluye alta fantasía o fantasía épica, baja fantasía, fantasía histórica, mundo mágico y mythopoeia.

El autor nos dice que quedan otros subgéneros por revisar en futuras entradas, por lo que no están aquí todos.

¿Qué define a un género de fantasía?

Aunque parece haber acuerdo sobre ciertos géneros, en especial alta y baja fantasía, grimdark, urbana, etc., en otros casos las definiciones o ejemplos en cada uno no coinciden de una lista a otra, tanto en estas que he puesto aquí así como en otras que pueden encontrarse por la red. Como decía Jessica Miller más arriba, hay algunos géneros que parecen permanecer como “verdaderos”, como una especie de categoría básica.

¿Son acertadas las divisiones en estos subgéneros? Es más, ¿son necesarias? La cuestión aquí está entre si son suficientes, por un lado, y necesarias, por otro. ¿Hay un mínimo de categorías ya existentes que son suficientes para establecer unas divisiones formales adecuadas? ¿Son necesarios nuevos subgéneros? ¿Señalan alguna división necesaria de verdad, más allá de diferencias en tecnología, escenarios…?

Por ejemplo, la trilogía de Ken Liu, La Gracia de los Reyes, ha creado un nuevo género: el Silkpunk. Tal vez no sea su creador, pero al menos yo lo he oído a partir de su obra. En una entrevista, que aparece en el número uno de la revista Windumanoth, Ken Liu dice:

«La estética “Silkpunk” describe el vocabulario tecnológico usado en La Gracia de los Reyes y su secuela, El Muro de las Tormentas. De la misma forma que el Steampunk es una mecla de fantasía y tecnología de la época victoriana, el Silkpunk es una mezcla de fantasía y tecnología inspirada en los prototipos de la Antugüedad del lejano Oriente. Comparado con el Steampunk, el Silkpunk se centra más en materiales orgánicos (seda, bambú, plumas, cuero, conchas, coral, cáscaras de coco, etc.) y en la biomecánica.»

Si escribo una novela mezclando fantasía y tecnología inspirada en artefactos medievales, como los prototipos de da Vinci, ¿es Vincipunk? O un Egyptpunk, basado en la tecnología del antiguo Egipto. ¿Afrofantasía? Son ejemplos algo ridículos y extremos, pero…

¿Es suficiente una diferencia en la estética de la historia para crear un género nuevo? ¿Sería esto un ejemplo de “criterio menor” frente a un “criterio mayor” como el que, pongamos, separa alta y baja fantasía? Pregunto.

Lo que me lleva a la pregunta básica del post: ¿hacen falta tantos subgéneros? ¿Cuáles serían, de haberlos, los pilares o criterios mínimos o necesarios para clasificar la fantasía? ¿Existen esos criterios o géneros “mínimos y suficientes”?

«Advertencia: puede contener trazas de dragón»

La categorización reduce la incertidumbre. Y no nos gusta la incertidumbre. Si un elemento no encaja, nos da agobio. Si podemos meterlo en una “caja” nos produce placer. El cerebro trabaja para reducir la incertidumbre y categorizar los acontecimientos para darles sentido. Y esa reducción de la incertidumbre nos produce placer. Recompensa. Así, ante algo “original” o “nuevo” (o inesperado o demasiado transgresor), ya sea en fantasía o cualquier cosa, la primera reacción es darle un sentido, entenderlo.  Un modo de hacerlo es clasificarlo, darle un significado, incluso creando una nueva categoría que antes no existía si es necesario. Así para el futuro ya tenemos una experiencia previa conocida en caso de enfrentarnos a algo similar o parecido, o también sabemos dónde volver a encontrarlo si lo queremos buscar de nuevo… o dónde está para evitarlo.

¿Es posible que  estemos creando un género para cada idea o aspecto, una categoría para cada elemento distintivo? Un término nuevo para un género cuya única diferencia con respecto a otro sea la estética, la tecnología, lo forestal, lo apocalíptico… de modo que acabamos creando una categoría (género) para cada historia, para cada mundo creado, para cada novela o autor en definitiva, donde, en un planteamiento extremo, cada novela acaba siendo a la vez una categoría en sí misma.

Una categoría puede ser un punto de partida o un punto final. Como punto de partida plantearía una cuestión: personajes de moral ambigua, por ejemplo. Como final, es una etiqueta de información del producto: qué ingredientes lleva, qué no lleva, qué te vas a encontrar.

Los diferentes tipos de fantasía, ¿responden a una realidad, o a un deseo de etiquetar y reconocer lo que queremos leer? ¿Limita eso nuestra capacidad de disfrutar de la fantasía, yendo sólo a por aquello que nos gustó una vez? ¿Estaremos perdiendo alguna experiencia en la fantasía si nos guiamos – y escribimos – según los subgéneros de fantasía?

De cualquier modo, estas son sólo algunas ideas y reflexiones. ¿Qué opinas tú?

 

 

 

5 Replies to “¿Necesitamos tantos géneros de fantasía?”

    1. Hola Susana,
      Desde luego que es genial que el género crezca y evolucione, y nos ofrezcan – y ofrezcamos – cosas nuevas. Mi planteamiento, que empiezo a temer que no está claro en el post, es si hay necesidad de crear una etiqueta para delimitar algo como una tecnología, o un tipo de mundo. Pongo el ejemplo del Silpunk para ilustrarlo: ¿el uso de artefactos medievales japoneses justifica que se cree un género como tal?
      Imagina una novela de fantasía ambientada/inspirada en la cultura y el mundo inuit… ¿justificaría eso la creación de un género nuevo como tal (fantasía inuit)?

      Gracias por comentar.
      ¡Un saludo!

      1. Las etiquetas son muy importantes y necesarias, aunque no desde un punto de vista literario, sino de marketing editorial. Visibilizan el libro, lo hacen destacar, ya sea por su temática original (fantasía inuit, ¿por qué no?) o por parecerse a otros de un determinado subgénero. Por ejemplo, si en este momento alguien dijese que está escribiendo un libro silkpunk, todos lo entenderíamos al momento. Esta última idea la has reflejado perfectamente en tu artículo (que me ha gustado mucho, por cierto).

        Yo creo (y espero) que el género fantástico continuará diversificándose, redescubriéndose y·”etiquetándose”. De este modo seguirá atrayendo a los lectores, como te pasó a ti con Elantris.

        Un saludo, Óscar.

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