Nada Empieza Nunca

fantasía, misterio y oscuridad literaria

Lo fantástico y lo excéntrico

Estoy viendo la serie After Life, que te recomiendo por muchas razones que no te voy a detallar aquí porque haría falta una entrada más larga. Esta serie, que nos lleva por la periferia del ser humano, me ha hecho pensar en la relación entre lo fantástico y lo excéntrico.

¿Hay vida en la vida?

After Life comienza tras la muerte de la mujer de Tony, el protagonista (Ricky Gervais). Si Gervais está delante y detrás de esto sabes lo que te espera: sarcasmo, ironía, más sarcasmo, ningún respeto por los límites de lo correcto y una actitud punk sólo para joder.

Y sí, todo eso está en la serie. Pero hay mucho más.

Tony trabaja en un periódico local de un pueblo cubriendo noticias tales como la de un hombre que toca dos flautas soplando por la nariz. Ese es el nivel. La serie arranca con un vídeo que la mujer de Tony le deja antes de morir, en el que le da consejos de qué hacer cuando ella no esté.

Por supuesto, no hace nada de eso. Por ejemplo, Tony está tirado en el sofá bebiendo mientras su mujer, en el vídeo (que vemos por partes a lo largo de la temporada) le dice “no vayas a quedarte tirado en el sofá bebiendo”.

¿Toda esa sensibilidad y momentos bonitos de los vídeos que dejan las personas que saben a morir para que lo vea alguna persona tras su muerte? ¿Te suena? Pues aquí se lo carga. Y es muy importante.

No te cuento más de la serie porque es obligatorio que la veas, así que sólo apunto una cosa, la que me ha llevado a escribir esta entrada: mientras el periódico en el que Tony trabaja cubre noticias absurdas e irrelevantes, el protagonista va conociendo a gente mucho más interesante, real y salvaje -en la periferia.

No están en el centro. Son excéntricos.

Personajes para lo fantástico y lo excéntrico

La acepción popular de “excéntrico” es alguien “loco”, pero no “loco” que necesite tratamiento o ser internado; loco de los que pueden vivir con nosotros (con vosotros) los normales.

Siempre que se mantengan en la periferia porque son unos excéntricos.

Personas que se comportan de forma rara, poco común, y por eso llaman la atención. Implícito en esa definición está el hecho de que existe un criterio sobre lo que es raro y lo que no.

Y aunque ese criterio varíe, y existan tantos criterios como contextos, momentos históricos, tipos de sociedad, etc., lo importante es tener claro que hay una línea que separa lo normal y aceptable (en el centro) de lo raro y poco común (lo excéntrico). Lo fantástico y lo excéntrico, como ves, viene cogidos de la mano.

Hay otra acepción de excéntrico, en términos geométricos, se refiere a aquello que está fuera del centro o tiene un centro distinto.

Y si hay dos centros, ten por seguro que habrá un centro “correcto” y otro “incorrecto”.

Dejemos el centro por ahora y vayámonos a la periferia. Observa la asociación que se produce: excéntrico (fuera del centro) implica que está en la periferia. Por obra y gracia de la semántica, lo excéntrico es lo que queda fuera. Y tú no querrás quedarte fuera del centro, ¿no?

Espero que sí.

lo fantástico y lo excéntrico

Tony y su perra. La perra es un personaje importante. (Fuente: Netflix)

Los personajes de After Life se dividen entre personajes de centro (normales, gente común, realista, acorde al centro) y gente de alrededor: una prostituta (ella exige que la llamen trabajadora sexual, y me parece bien), un drogadicto, un vecino del pueblo que es “raro” y quiere trabajar en el periódico, la enfermera de la residencia de ancianos donde está el padre del protagonista, una mujer viuda que habla con la tumba de su marido como si le hablara a él.

Todos personajes excéntricos que, y esto es sólo uno de los muchos mensajes que tiene la serie, son más relevantes (relevantes: que tienen relieve) que los personajes del centro. Cualquier de ellos merece salir en el periódico local mucho más que el vecino con una mancha de humedad en la pared que se parece a Kenneth Branagh.

¿Y qué pinta la fantasía aquí?

Fantasía: su propio centro

La fantasía es excéntrica. Lo fantástico y lo excéntrico tienen puentes. Es más: es excéntrica y meta-excéntrica. Te explico.

Junto a las novelas realistas están las novelas de fantasía. O novelas fantásticas, aunque en realidad todas las novelas son fantasía porque ninguna cuenta hechos reales.

Salvo las que de manera específica cuenten hechos reales, claro.

Esta es la dimensión meta-excéntrica de la fantasía: novelas que no están en el centro, esto es, en la literatura seria. Novelas que están en la periferia. Allí, en los estantes donde pone “Fantasía y Misterio”. Sí, justo la de al lado de “Ciencia Ficción”. No tan lejos como las de “Thriller”, pero puede que hasta más cerca que aquella del fondo en la que pone “Terror”.

Después de este recorrido virtual por una librería cualquiera, seguimos.

La fantasía incluye elementos periféricos: imaginación, incertidumbre, misterio, paradojas. Mundos reales pero diferentes. Magia. Lo sobrenatural.

También lo excéntrico del ser humano, lo excéntrico de nuestra mente. Aquella estantería del fondo, la de terror, guarda historias sobre miedos atávicos o temores modernos; horrores que vienen de lo profundo de los bosques o de capas más cercanas de nuestra mente. Esas cosas no se aceptan en el centro.

El centro es perfecto, explicado, sin fisuras. Sin dudas. Sin temores. Nada perturba su “centridad”. ¿La magia? ¿Qué magia? En el centro todo está explicado y bajo control.

¿Distopías? ¿Elementos que sacuden el entramado de realidad central? ¡Aléjate de la estantería de ci-fi, insensato! Quédate aquí, en el centro.

La fantasía como camino excéntrico

Ofrece un camino excéntrico a recorrer del ser humano y sus emociones, ambiciones y cuestiones. Excéntrico porque transita por la periferia de lo fantástico en su amplio sentido; basta de barreras y estantes: literatura fantástica. Fantasía. Misterio (que no thriller). Harto de las etiquetas: eso es de lo normativo, lo central.

La literatura fantástica se desarrolla en la periferia y recorre a su vez la periferia del ser humano. Lo excéntrico lo componen los elementos que cobran importancia por ser precisamente eso, excéntricos respecto a lo aceptado. O elementos que, como decíamos arriba, tienen su propio centro. Y si giras en torno a ese centro diferente recorres caminos diferentes.

La propia literatura de fantasía vive en el margen, en la periferia de la literatura de género, literatura menor. Sin embargo, lo que ocurre es otra cosa.

Es que tiene su propio centro. Y si quieres girar en torno a él debes abandonar la pretensión de recorrer los senderos aceptados y transitar el camino de los locos, los raros.

Los excéntricos.

 

Imagen de portada: Jeremy Perkins en Unsplash 

 

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2 Comentarios

  1. Como siempre buenas palabras, Óscar. Lo fantástico es sin duda el centro de la periferia entre lo mágico y lo que no se puede explicar, y muchas veces sí, termina siendo excéntrico, raro o grotesco.

    Y para no dejar la costumbre, te recomiendo que te pases por la narrativa de Pablo Palacios -sus cuentos- y verás que ese «centro» tiene también su propio centro y se destruye más y más.

    Un abrazo, mi estimado.

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