La oscuridad de la fantasía oscura

fantasía oscura

¿Qué es la fantasía oscura? Pues la fantasía que tiene a la oscuridad como elemento clave. ¿Y qué es esa “oscuridad”?

Si quieres que te conteste yo, aquí va: no lo sé. Podría decir que la oscuridad es la falta de luz, su ausencia. Un físico te dará una respuesta mucho más técnica. Pero esa noción no me sirve cuando quiero definir qué es la oscuridad en este contexto.

Si me preguntas qué me gusta leer y escribir, una respuesta es: fantasía oscura. ¿Cómo puedo decir eso si no sé qué es la oscuridad de la fantasía oscura? Es más, ¿qué es la fantasía oscura?

Pues tampoco lo sé. No sé la definición concreta, pero en mi mente comienzan a bailar varios elementos asociados a lo que yo entiendo por este género de fantasía.

Tal vez piensas como yo y te parecen innecesarios tantos subgéneros de la fantasía; al final, su utilidad (y eso se lo he oído decir a más de un escritor) es ayudar al librero a colocar tal libro en tal estantería y no en otra.

Pero da igual lo que pensemos al respecto. Los diversos tipos de fantasía están ahí y es cierto que nos ayudan a elegir un libro y no otro, de ahí que las definiciones cobren sentido. Y como es habitual, dar con una definición “universal” es difícil.

 

Fantasía oscura: definición circular por excelencia

No, no voy a darte una definición de fantasía oscura. Yo me manejo bien con mi propia definición. Es más, me preocupa poco cuál es la definición definitiva o más completa de fantasía oscura. Añado o quito los elementos que me interesan en cada momento.

Le dejo al librero, el día que algún libro mío llegue a una librería, que lo ponga donde quiera.

Si buscas en la red definiciones de fantasía oscura te encuentras con un hecho curioso: en la propia definición aparece la palabra “oscuridad”, lo cual nos lleva de nuevo al principio, a preguntarnos “qué es la oscuridad de la fantasía oscura” o “qué es la fantasía oscura, entonces“.

Otra frase habitual a la hora de definir la fantasía oscura es referirse a ella como la que trata con lo oscuro del ser humano. ¿Puede definirse la fantasía oscura sin utilizar una definición circular? Esto es, sin usar en su definición la palabra ‘oscura’.

Me interesa cómo abordan otras personas el intento de definir la fantasía oscura. Vamos a revisar algunas entradas interesantes sobre este tema que he encontrado en la red.

 

“La fantasía oscura no tiene definición”: Fernando de la Rosa

Empecemos con esta entrada de Fernando de la Rosa que me parece magnífica. Según él, la fantasía oscura no tiene definición:

Todos los subgéneros fantásticos difieren en demasía, según la era o el mismo autor, y terminan por englobar obras que no se parecen nada entre sí (…) La fantasía oscura es un género que no tiene bordes, por más que el nombre nos oriente a tomar una definición, pues nadie define bien lo que oscuro significa.

Lo que me parece más interesante de este comentario es esta cuestión: nadie define lo que es “oscuro”.

El autor hace un repaso de diferentes elementos que podrían ser los referentes de esa oscuridad, señalando que si hacemos caso a uno de ellos se nos quedarían fuera ciertas novelas que sí estarían si usamos otros temas para referirnos a esa misma oscuridad:

el término es tan ridículamente amplio que termina por englobar a casi toda obra fantástica que no encaje con la “bondad” de su género madre, ya sea por una cuestión de narrativa terrorífica, personajes amorales, protagonistas antiheróicos, tema sobrenatural o ambiente gótico.

Y cubre varias perspectivas de la definición a través de cada uno de estos elementos asociados a la fantasía oscura: terror, moral y ética, protagonista, ambientación.

Terror: la forma habitual de entenderla. Un ejemplo sería la obra de Lovecraft. Lo grotesco sería necesario para poder crear terror en la fantasía.

Moral y Ética: incluiría el aspecto de moraleja. Tocar temas intocables, y hacerlo de un modo crudo que hace que algunas personas huyan de algo escrito así. Una historia que sirve de crítica, desechando la “luz”, y revelando la “oscuridad” a flor de piel. Ejemplos: Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, o 1984 de George Orwell.

Protagonista: se trataría del personaje del anti-héroe, que no tiene por qué ser malvado.

Ambientación: sería el maravilloso mundo de la novela gótica:

Prácticamente todas las obras de fantasía que manejan criaturas sobrenaturales o eventos de ultratumba como herramientas para su narrativa, entran en la novela gótica, y la Fantasía Oscura por agregado.

Siguiendo las características de la novela gótica, Fernando de la Rosa nos señala que podemos encontrar juntas y revueltas historias bastante diferentes entre sí en otros aspectos, como Coraline de Neil Gaiman, La caída de la casa Usher de E.A.Poe, Drácula de Bram Stoker, y Crónicas Vampíricas de Anne Rice.

Esta entrada expone con claridad el problema: la cosa está en definir qué significa “oscura”.

 

Fantasía oscura: emocionalmente perturbadora

En Quora he encontrado un debate sobre este tema. La novelista C.S. Friedman nos da su definición:

La fantasía oscura tiene elementos que son emocionalmente perturbadores para el lector (…) Los elementos de horror son comunes. Lo ideal sería que el lector tuviese sueños perturbadores después de leer tu libro

No sé si estoy de acuerdo con la última frase. No creo que haga falta tener pesadillas después de leer mi libro; de hecho, quiero que ese malestar lo tenga durante el día, que mire los árboles, los pajaritos y la luz del sol y al mismo tiempo esté en su mente presente la oscuridad. No quiero decir que vaya con miedo por la calle, ni que sufra depresión.

fantasía oscura psicología

Este aspecto de perturbador que señala C.S. Friedman es clave para poner de relieve el aspecto psicológico de la fantasía oscura. Parece ir en la misma línea de la relación entre fantasía oscura y novela gótica que cuenta Fernando de la Rosa.

Y así vamos añadiendo elementos, montando una especie de puzzle que nos revele qué es la fantasía oscura.

Pero no es una tarea fácil.

 

“Definir la fantasía oscura es lo más difícil de todo”: Joanna Penn

No lo digo yo, lo dice Joanna Penn:

definir cualquier género de fantasía es difícil, y la fantasía oscura es tal vez el género más difícil de definir.

Joanna Penn hace lo que me parece un buen apunte sobre la relación entre horror y fantasía oscura:

Algunas personas consideran que la fantasía oscura es horror, y yo no estoy de acuerdo (…) Si algo es fantástico o paranormal y trata con el lado oscuro de la vida, emociones oscuras y estrés psicológico, pero no tiene como intención primaria el deseo de asustar a los lectores, entonces no es horror pero se podría considerar fantasía oscura.

Así que tal vez la fantasía oscura es más una descripción de algo que no es, en lugar de lo que sí es.

Añade que una cosa que puede ayudar a clarificar una definición es realizar comparaciones, como por ejemplo entre Historias de Terramar de Ursula K. Le Guin (que “aborda la oscuridad dentro de las personas”) y las obras de Neil Gaiman, que Joanna Penn considera fantasía oscura, aunque difieran bastante de Historias de Terramar. Esta observación coincide con lo que dice Fernando de la Rosa cuando habla en su entrada de fantasía oscura por ambientación.

 

Fantasía oscura, horror y terror: ¿pague uno y llévese tres?

Jaume Vicent ha escrito también sobre definir la fantasía oscura. Lo ha hecho en Lecturonauta, donde comenta la relación entre fantasía oscura, horror y terror y los límites que separan a este trío. O que los unen.

Utiliza referencias a videojuegos y películas, lo que me parece un gran acierto. La fantasía oscura no es un reino exclusivo de los libros, y los escritores reciben influencias no sólo de otros libros, sino de cualquier otro medio que cuente historias.

Al menos en mi caso.

fantasía oscura gótico

Para Jaume Vicent, la línea que separa el terror de la fantasía está muy clara: no existe:

Personalmente, no creo que exista ninguna línea. El terror forma parte de la fantasía desde el principio.

Nos recuerda, hablando del terror, que uno de sus elementos típicos es la existencia de una pequeña esperanza. Así, en las historias de fantasía oscura siempre parece haber un mínimo resquicio por el cual pueda colarse la luz, o al menos existe la posibilidad de que eso ocurra.

 

Tu oscuridad

¿Y si le damos la vuelta al tema? Lo volteamos como un calcetín, cruzamos el espejo y otras frases similares que vengan a expresar que vamos a hacer un cambio radical de perspectiva.

Olvidémonos de qué es la oscuridad de la fantasía oscura.

Pero sin olvidarnos de la oscuridad.

Y volvemos al principio: ¿qué es la oscuridad para ti? Mejor aún, siendo más concretos y menos abstractos: ¿cuál es tu oscuridad… como lector?

¿Será esa la clave?

No olvidemos que un escritor es también un lector. Más aún, olvídate de lectores y escritores. Piensa en personas.

Seres humanos que tienen su propia oscuridad, con su significado particular. Que perciben oscuridad en el mundo y en las acciones de otros, y no necesariamente esas oscuridades, propias y percibidas, sean las mismas de una persona a otra.

La pregunta de qué es la oscuridad de la fantasía oscura se ha intentado responder desde el lado del escritor. Pero, ¿y el lector? ¿No pinta nada aquí?

¿Puede el lector otorgar un sentido a la oscuridad y la fantasía oscura? Completar el puzzle.

5 Replies to “La oscuridad de la fantasía oscura”

  1. Hola, Óscar
    Como siempre, te tengo que decir que la lectura que haces es excelente, igual que el artículo. Sin embargo —jaja, ya está el tocapelotas, ¿eh?—, no acabo de estar de acuerdo en algunos puntos.
    Con fantasía oscura englobas un poco todos los géneros. Creo que poco tiene que ver una distopía del estilo de Un Mundo Feliz, con una obra de fantasía oscura como podrían ser algunos de los libros de Conan. Para mí, la fantasía oscura no deja de ser fantasía —con todos los subgéneros que la forman: espada y brujería, fantasía tradicional…—. Un ejemplo de fantasía oscura serían los libros de Geralt De Rivia o los de Abercrombie. En el mundillo de la fantasía se acuñó el famoso término “grimdark” para etiquetar esa fantasía de corte más oscuro y pesado.
    Es verdad que las fronteras entre el terror y la fantasía son tan difusas que a veces se confunden. En El Hobbit, por ejemplo, tenemos un par de momento terroríficos —en la medida en que Tolkien puede encajar un momento terrorífico— me refiero al ataque de las arañas en el Bosque Negro. Estos momentos se repiten en El Señor de los Anillos, por ejemplo el ataque del Tornasauce es un momento de terror, al igual que las escenas de los Tumularios y más tarde la travesía de Frodo, Sam y Smeagol a través de las Ciénagas de los Muertos y esa frase de: “no mires a los muertos”.
    Yo veo natural mezclar el terror y la fantasía. Muchas veces sucede justo lo contrario, en los libros de terror podemos encontrar muchos elementos de fantasía. Un ejemplo clarísimo de esto serían las películas de Guillermo del Toro, sobre todo, El Laberinto del Fauno, que es un ejercicio de fantasía ideal.
    La ciencia ficción también se alimenta del terror, porque de nuevo la frontera es difusa. Sin embargo, cuando una obra de ciencia ficción se adentra demasiado en el terror, como sería el caso de Horizonte Final o Alien, a mí entender la cosa cambia y se transforma totalmente en una obra de terror.
    También tengo que decirte que a mí no me gusta englobar todo dentro del término fantasía. Pero sí que es verdad que es bastante habitual meter los tres géneros dentro de un mismo término —lo puedes ver en los festivales de literatura o cine “fantástico”—. Yo soy de separar… Es lo que tengo, soy un separatista…
    En fin, de nuevo tengo que felicitarte, me ha gustado mucho el artículo 😉

    1. Si no fuera porque se iba a notar mucho, copiaba tu comentario y lo publicaba como una entrada del blog 🙂 (sin citarte, por supuesto!)

      No sé por dónde empezar a responder a tu comentario; es lo que pasa cuando uno que sabe, habla.

      No soy yo el que engloba todos los géneros dentro de fantasía oscura, pero sí es verdad que según a quién leas y qué opiniones veas por ahí, al final acabas con un saco lleno de cosas que son “fantasía oscura”. Por eso me gusta mucho la entrada de Fernando de la Rosa, porque habla de eso mismo, de que según qué criterios uses, pues puedes tener en fantasía oscura hasta Gerónimo Stilton…

      Si me preguntas qué es fantasía oscura para mí, o qué englobaría yo en ella, no podría decirte “esto, esto y esto”, pero sí hay una especie de imagen abstracta en mi mente de lo que es, con toda claridad, fantasía oscura. Pero de ahí a que pueda contártelo hay un trecho. Tengo por ahí un borrador sobre ese difícil paso de lo implícito a lo explícito, a ver si le doy una vuelta…

      Sí que señalaría, al menos en mi caso, y procurando no usar la palabra “oscuro” en la definición, que la fantasía oscura tiene un componente psicológico importante (pero claro, soy psicólogo). Creo que ese es el link o el modo por el cual se unen lo fantástico, el terror y la fantasía bajo el paraguas de “oscuro”. Y aún así, me cuesta explicar a qué me refiero con ese aspecto psicológico.

      De Abercrombie sólo he leído Medio Rey, y no me gustó (y es aquí cuando cavo mi tumba, diciendo esto) Tengo otros libros suyos en espera para leer, porque me da que la trilogía del Mar Quebrado, al menos el primer libro, es poco “oscuro”. No soy un experto en Grimdark (como si lo fuera en algo, vaya) pero así desde mi ignorancia y desfachatez hay algo en el Grimdark que no me convence. Creo que es esa necesidad de ese elemento “extra oscuro, extra deprimente, extra dark”. Tal vez es porque soy muy victoriano yo, y me fascinan esas historias donde un señor de bien se sienta en su biblioteca y a la luz de una vela comienza a pensar en las profundidades del mundo y se acaba volviendo loco, todo eso sin moverse de la butaca.

      Termino diciendo que tampoco estoy de acuerdo en englobar la Santa Trinidad (Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) en un mismo Gran Saco, por muchos elementos y terrenos comunes que tengan. Imagino que habrás tenido plastilina alguna vez, de colores diferentes. ¿Qué pasaba cuando juntabas la roja, la verde, la azul, la amarilla…? Que tenías un pegote más grande, sí. Pero gris. Pues eso creo que pasa un poco con estos tres.

      Muchas gracias por tu comentario, Jaume. Eres grande!
      Un abrazo,
      Óscar

      1. Lo del pegote gris es algo que suele pasar mucho en literatura. Hoy en día, además, que parece que los géneros se tienen que mezclar y que se tiene que inventar un sub-género nuevo cada mes, me encuentro con muchas cosas de esas.
        Pero bueno, si uno sabe mezclar la plastilina bien, se pueden hacer cosas extraordinarias, como Wallace y Gromit. Lo mismo pasa en literatura —o en cine—. Siendo victorianos, Frankenstein es un ejemplo de que puedes mezclar ciencia ficción y terror y escribir algo maravilloso. Además, si eres tan fantástica como Shelley puedes, de paso, inventar la ciencia ficción como tal y quedarte tan ancha.
        El problema son los pastiches, que los hay. Como dices al principio de tu comentario, la ficción oscura puede englobar hasta Gerónimo Stilton, por lo tanto también acaba englobando romances entre vampiros-gusiluz y tías siesas o academias para vampiros adolescentes… Cosas que poco tienen que ver con el terror y que entran en un terreno fangoso que Stephen King llamó con mucho acierto: “porno para mamás”.
        Por cierto, si quieres usar mi comentario para un artículo, adelante. Te cedo los derechos 😉

  2. Hola, Óscar. Me ha gustado mucho tu ensayo y el tema a tratar, ya que definir la fantasía general no es tarea fácil, y mucho menos con tanto subgénero volando por allí; algunos lógicos, y otros con la sola función de satisfacer al fandom.

    En lo personal, siempre me remito a las bases teóricas, puesto que los subgéneros solo dan color de registro a la hora de hablar de tal y cual autor. En el caso de la fantasía oscura, quizá se tenga que ver con lupa los elementos que hacen a una historia “oscura” y qué otros la hacen fantástica. Esto nos llevaría, sin lugar a dudas, a trazar una línea hasta los orígenes del romanticismo alemán y su fascinación por las historias fantásticas (De hecho, Valdemar tiene una antología de consulta, al igual que Ediciones Cátedra).

    Me atrevería a decir que Vathek, de William Beckford o Melmont el Errabundo, de Charles Maturín -obras un poco más modernas- son los cimientos de una historia de fantasía oscura fuera de los tintes góticos, con introducción de elementos más sobrenaturales. Por mi parte, yo catalogaría estos géneros en la línea de Roas David, en los lindes de “lo fantástico puro”, al igual que podríamos hablar de algunos cuentos de Poe.

    Creo que el problema de base es que no existe una definición teórica o literaria de “lo oscuro”. Eso sí, me gustaría encontrarla, puesto que la historia de la literatura se sigue escribiendo y afortunadamente existen personas como tú y tu blog que traen estas discusiones a colación. Sin más que agregar, te mando un abrazo desde este lado del charco. Excelente contenido.

    1. Hola,

      Estoy encantado con el nivel que hay en vuestros comentarios, sí señor. Lo de los géneros de fantasía para “satisfacer al fandom” me parece un apunte muy, muy bueno. No se me había ocurrido pensarlo así.

      Me resulta significativo, y además me encanta, que si pones en Google “romanticismo alemán” (lo he hecho) la primera imagen que aparece es la del cuadro “El caminante sobre el mar de nubes”: una imagen que sin “oscuro” en sus pinceladas ni en los colores que usa, refleja ese vacío y profundidad que tiene la fantasía oscura, pero que la llena de otros elementos, tal vez.

      Lo de mirar con lupa qué hace a una historia oscura y que la hace fantástica me parece otra cosa muy buena, porque al final somos víctimas del lenguaje: tenemos un término, “fantasía oscura”, que en realidad son dos palabras pero que se trata como una sola. Y si ponemos por separado a cada una bajo la lupa seguro encontramos elementos significativos que le darán identidad a cada una, pero que lo mismo no hay forma de que casen bien juntos. Tal vez esa es una de las razones por las que sea difícil establecer una definición de fantasía oscura. Porque -y me atrevo a especular con una idea que se me acaba de ocurrir- si tomamos el término “oscuridad” u “oscura” y lo unimos no a fantasía, sino a romántica, por ejemplo, tendremos una “romántica oscura”. O una “histórica oscura”. Y tal vez en esos nuevos términos, el significado de “oscuro” no sea equivalente al que tiene en fantasía oscura.

      Me apunto los libros que mencionas (Vathek y Melmont el Errabundo); no los conocía. Y tomo nota también de la obra de David Roas, tanto ensayo como ficción.

      Qué gustazo tener comentarios como este, de los que aprender tanto!

      Gracias de nuevo, y un abrazo de vuelta!

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