Hanging Rock: el triunfo del misterio y lo fantástico

Misterio Hanging Rock

Mi último descubrimiento en lo que a series se refiere es El Misterio de Hanging Rock, basada en la novela de Joan Lindsay Picnic at Hanging Rock (1967) y que ha sido llevada anteriormente al cine en una ocasión. Yo voy a hablar sólo de la serie, cuya historia transcurre en Australia, lugar de nacimiento de la autora.

No he leído la novela ni he visto la versión cinematográfica de 1975. Sólo conozco la serie. He terminado de verla este mismo domingo, y aunque ya tenía preparada la mayor parte de esta entrada, he preferido esperar a verla entera. Eso no ha hecho que cambie lo que iba a decir; de hecho, lo ha reforzado.

No sólo de palabras vive el escritor

Pues no. Deja de resoplar y de tirarte de los pelos. Suelta ese ejemplar de La Odisea, El Quijote o Crimen y castigo y mira alguna serie, película, escena cotidiana. Incluso dibujos animados. Para cualquier escritor de fantasía (en sus variantes urbana y relacionadas) recomiendo El asombroso mundo de Gumball o Gravity Falls (esta última con una trama que ya quisieran más de un libro y de dos. Y de treinta)

Personalmente, a la hora de pensar sobre cualquier cosa, soy muy visual. Tiene sus puntos buenos y sus limitaciones. Cuando me surge una idea para una novela o un relato, con frecuencia lo hace a partir de una imagen, real o imaginada. Puede ser una butaca vieja abandonada en un callejón, o a partir de un paseo por el bosque. Este último ejemplo es real.

Por eso creo en el poder de la imagen por sí misma para inspirar a un escritor. Aunque el medio que tenemos para construir realidades son las palabras, no significa que las fuentes de las que estamos obligados a beber sean exclusivamente palabras.

En El misterio de Hanging Rock hacen un uso soberbio de la imagen. Soberbio y mareante. Hay planos cenitales, planos frontales que se elevan por encima y acaban dando la vuelta con la imagen al revés, planos que empiezan bocabajo y acaban derechos. Planos ladeados, giros, picados… todo un desafío a tu sentido del equilibrio.

¿Qué consigue la serie con esos planos? En mi opinión, evocar sensación de misterio, de irrealidad, de ensoñación.

Además de estos planos, la propia trama y sucesión de escenas ayuda a este propósito. De una escena de un paseo por un jardín pasamos a una escena en una habitación cerrada. Hasta ahí todo normal. Luego viene una escena en la que el espectador está en el papel de algún personaje corriendo por el bosque mientras se oyen voces, sonidos…, y luego una escena que, con tanto giro de planos y tanta sucesión de escenas oníricas, ya no sabes si es real, mentira o son anuncios de colonia y no te has dado cuenta.

Y claro, todas esas escenas y planos son muy necesarios porque la serie es una serie de misterio con elementos fantásticos… ¿o no?

Hanging Rock: victorianos en Australia

Sin hacerte grandes spoilers (que por cierto, resulta que en español se puede decir “destripe”; mucho más gore, más Barker y, por tanto, mucho mejor) te puedo contar de que va la serie.

No, no de qué va. Eso, todavía no.

Te voy a contar la trama. Lo que pasa. Pero sin destripes, no te preocupes.

Finales del siglo XIX, Australia. Una residencia para señoritas, la academia de la señorita Appelyard, donde ricas herederas de familias inglesas y australianas comparten educación con otras jóvenes quizás no tan ricas pero cuyas familias han encontrado el modo de costear la academia. Hasta aquí, cero destripe.

El título original, Pícnic en Hanging Rock, hace referencia a un pícnic que hacen las alumnas el día de San Valentín, en el que desaparecen tres de ellas junto con una profesora. Esto tampoco es un destripe. La serie, de seis capítulos, gira en torno a este misterio y, según algunas críticas, es bastante fiel al libro.

Tenemos planos y montaje que rozan lo onírico durante la mayor parte de la serie. Tenemos un hilo temporal que va y viene, casi en su totalidad sin transiciones que te avisen: de pronto ves una escena, y la siguiente es anterior a esa, y luego la siguiente es del momento actual, y lo único que te indica la transición entre los diferentes momentos temporales -cuando te lo indica- es un sonido de “algo”, como pueda ser el viento o un susurro, o un plano desenfocado del bosque o las nubes.

Tenemos elementos sobrenaturales que están no en el foco de la historia, sino en la periferia.

Tenemos una desaparición.

Por tanto, tenemos una historia de misterio con toques sobrenaturales, ¿no? Ese es el tema.

Pues no.

Las damas refinadas no escalan montañas: la trama al servicio del tema

Tema, argumento y trama, y las relaciones entre estos tres elementos, es algo que me interesa mucho. Ya he hablado de esto antes en otra entrada. En el pícnic en torno al cual gira la historia (¿gira en torno al pícnic?) las damas en cuestión, las que tienen a bien desaparecer, escalan Hanging Rock: una estructura volcánica de seis millones de años de antigüedad. Unas rocas rodeadas de historias y leyendas. El pícnic, muy sosegado y muy victoriano, tiene lugar junto a un lago al lado de esas rocas.

Sin hacer destripes (¿te suena mejor que spoiler o no?) la historia va del misterio de la desaparición de las cuatro mujeres, pero habla a la vez de otras cosas: de las mujeres en aquella época, en aquella sociedad. De su opresión, de su falta de libertad, de la falta de libertad para vivir la vida como quieren; de hecho, habla de la libertad para vivir nuestra vida en general, seas hombre o mujer. Corsés, físicos y morales. Vidas dirigidas. Erotismo, amor y sexo. La búsqueda de identidad. La supervivencia. La amistad.

Pero, pero… ¿no es una serie de misterio?

Si visitas la web de la serie, y debes hacerlo porque es una maravilla, no cabe duda de que es una serie de misterio, de fantasía con toques sobrenaturales.

Y entonces, ¿todo lo anterior? Eso que he escrito y suena tan… profundo. Tan serio.

Pues eso, está ahí.

Esta historia podría haber sido contada para abordar todos esos temas “serios y profundos” sin necesidad de utilizar el misterio o la fantasía. Pero, afortunadamente, los utiliza. Y eso da como resultado una serie muy buena; no, una serie mejor. Y mucho más: muestra, una vez más, que la fantasía y/o el misterio son igual de válidos para contar una historia en la que se hablen de temas más allá de tópicos fantásticos.

Que un relato de misterio sobrenatural, o de fantasía mágica, o de fantasía urbana no sólo es capaz contar algo más allá de sus propios tópicos, sino que puede hacerlo incluso mejor que si se utiliza una narrativa realista. En el caso de Hanging Rock, todos y cada uno de los elementos de misterio y fantasía no son un mero aderezo: son parte de la trama igual de importantes, y más aún. Potencian el mensaje de la historia, un mensaje que, de otro modo, perdería fuelle.

Y todo eso, sin dejar de ser una serie de misterio.

Hay un paralelismo entre lo visual de la serie (su elemento de misterio y fantasía) y el tema que trata “por debajo”, y hay un acierto bestial en contarlo de ese modo. Creo que si se hubiera prescindido de lo misterioso, fantástico y sobrenatural, la sería no seria igual. Perdería mucho.

Lo perdería todo.

Ingredientes para el éxito: fantasía y misterio

Ese paralelismo entre lo onírico de la serie (conseguido gracias a todos los elementos fantásticos y de misterio) y lo onírico de la vida de las mujeres de la serie (conseguido con corsés y moralidad rancia) se consigue de un modo perfecto gracias al elemento esencial aportado por lo fantástico y misterioso de la serie.

Esos elementos ofrecen un marco previo que cala desde el mismo inicio de la historia, que sitúa al espectador -o al lector, si esto mismo ocurre con un libro, que es a donde apunto con todo esto- en una posición perfecta para que la historia cale en todo su esplendor, llegue incluso más allá de lo que podría haber llegado sin esos mismos elementos.

Según la página web de la serie, “parte del éxito de la novela se basó en que la autora nunca desveló si lo narrado fue un hecho real o no. La extraordinaria repercusión de la obra persiguió a Lindsay hasta el día de su muerte y constituyó un antes y un después en la historia de la literatura australiana del siglo XX.”

Es decir, parte del éxito de la novela es su elemento de misterio, que incluso trasciende a la propia novela.

Y es que incluir el misterio, así como la fantasía, es siempre un acierto.

¿No opinas lo mismo?

 

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