Nada Empieza Nunca

fantasía, misterio y oscuridad literaria

Escenario emocional de una novela: fantasía, terror y ciencia ficción

El escenario emocional en una novela es algo intangible pero que impregna toda la historia. No se refiere a dónde está ambientada la novela. De hecho, es una mezcla entre ambientación, género y los aspectos psicológicos de la historia y los personajes.

Escenarios y emociones

Piensa en las portadas de los libros, o en los trailers y avances de películas.

Si vemos una imagen de un hospital tenebroso, con pasillos oscuros e instrumental médico oxidado, intuimos que no se trata de una película romántica.

Si vemos planos bonitos de colinas, y a un personaje mirando al horizonte o caminando por el bosque bajo la luz del sol, casi seguro que se trata de algo intimista.

Aunque el inicio de la película La noche de los muertos vivientes es un plano fijo y largo de una colina (vale, es un cementerio) que no indica nada a temer, excepto aquel señor que se va acercando con paso extraño.

Salvo inesperados giros o sorpresas, el escenario de una historia te da pistas de cómo va a ser esa historia. A veces se producen uniones de escenarios, tramas y temas que no son los esperados, lo que nos deja una sensación de desazón durante toda la historia.

escenario emocional de una novela

Déjame adivinar: tu historia va sobre el Invierno, la nieve y (venga, me arriesgo) un caballo.

Igual pasa con las portadas. Si aparece un fornido marino de pecho descubierto agarrado con su poderoso brazo a una soga del barco mientras con el otro rodea a una dama de cintura peligrosamente estrecha según criterios médicos, esperamos de esa novela lo que esperamos.

Y nos podemos sorprender, claro. Lo mismo detrás de esa novela romántico-erótica-festiva hay toda una trama y todo un tema que trasciende la expectativa que nos hacemos al ver la portada.

En definitiva, a partir de esos datos esperamos ciertos escenarios emocionales en la novela. Esos temas esperados conllevan a su vez ciertas emociones y aspectos psicológicos: introspección en el escenario de los árboles, pasión en la novela del marino y la dama de cintura estrecha, miedo en el hospital a oscuras.

O terror e incertidumbre en una casa encantada, como Hill House

 

La maldición de Hill House, o qué esperar de una casa encantada

Este domingo terminé La maldición de Hill House, de Shirley Jackson. Si encima Jaume Vicent, de Excentrya, te la recomienda, entonces no podía dejarla pasar. El propio Jaume Vicent nos habla de esta novela en su blog.

La reflexión que hago sobre el escenario emocional en una novela viene a raíz de la reflexión que vino después.

escenario emocional de una novela

Una portada haciendo su trabajo: dando información sobre o que te vas a encontrar.

Un doctor, dos mujeres y un heredero entran en una casa encantada…

Si el escenario emocional en una novela es un elemento clave, en La maldición de Hill House el escenario físico es claro y lleva la historia, desde su inicio, a un terreno que se anticipa: una casa encantada.

En realidad, más que encanta, una casa malvada.

Esto no es ningún spoiler, ya que eso mismo se cuenta en el primer párrafo de la novela.

Los protagonistas son el doctor John Montague, investigador de fenómenos psíquicos; Eleanor Vance, una joven que ha vivido casi toda su vida al cuidado de su madre enferma; Theodore, una joven bohemia («joven bohemia» es un cliché tan amplio que cubre cualquier idea que te quieras hacer) y Luke Sanderson, el futuro heredero de la casa.

Más adelante llegarán la señora Montague (una señora insoportable) y Arthur (el chófer-ayudante-perrillo faldero de la señora Montague: un cacho de carne con ojos)

Como no es una reseña, no hace falta que me explaye mucho.

El viaje acaba con el encuentro de los amantes: el deseo de encajar, ser aceptada y vivir algo.

Esa frase aparece varias veces en la novela, en boca de Eleanor. Porque Eleanor es la protagonista y la clave de la novela, y todo lo que le ocurre es la raíz de esa reflexión del domingo convertida en esta entrada.

Eleanor y Theodore son invitadas a la casa porque han tenido en algún momento una experiencia supuestamente paranormal. El doctor Montague quiere estudiar la casa y sus posibles manifestaciones, ya que la casa tiene un historial oscuro: muertes, inquilinos que no soportan estar allí más de unos días, etc.

Incluso la cocinera, la señora Dudley, se guarda muy bien de no quedarse en la casa cuando anochece. De eso, y de recoger los platos del almuerzo a las dos. Una joya la señora Dudley. Simpática como pocas.

escenario emocional de una novela

A pesar de que la película ·The Haunting» (1999) es mala como el tofu, no he podido evitar tener en mente a Lili Taylor como la Eleanor de la novela. Y a Catherine Zeta-Jones como Theodore.

Pero la figura principal es Eleanor: una joven que ha vivido recluida toda su vida cuidando a su madre y que cuando este muere, tiene por fin la oportunidad de vivir algo. De vivir, a secas.

La mente de Eleanor aparece en el libro tanto como la propia casa. Es un personaje más. Vemos su modo de pensar y de ser, su anhelo de vivir alguna aventura, de ser aceptada, de encajar y disfrutar de la compañía de otros.

Y cuando las cosas se empiezan a torcer, su mente transita por el camino del escrutinio continuo de cada gesto y palabra de los demás. Analizando cada cosa que ocurre y tomando distancia respecto a la realidad… o no, porque quién sabe si no es más real lo que pasa en la cabeza de cada uno que la realidad objetiva.

Y lo de las cosas que se empiezan a torcer es el punto de partida de esta entrada.

Ángulos rectos y ángulos torcidos

Te cuento una cosa de la casa: tiene los ángulos mal.

Parece una casa normal; de hecho está bien asentada y no se cae, pero hay pequeñas alteraciones en sus ángulos que a la larga afectan a los personajes. Esto aparece más o menos pronto en la historia y no se le da un papel crucial, aunque sí importante.

Para mí, la importancia de esto radica en el símbolo, la metáfora. Una casa unida de forma irregular. Un poco como los personajes.

escenario emocional de una novela

Las cosas encajan a su manera.

Cuando tú conoces a alguien sueles hablar de cosas sin importancia, tienes conversaciones de tanteo (o de tonteo, según). Salvo que el marco -atención a esto- sea específico, como por ejemplo un congreso de escritores de fantasía o una reunión de padres de alumnos (horror), lo habitual es que la conversación siga un curso «normal».

Las conversaciones en Hill House no lo hacen. Ni la forma de conocerse y entablar relación de los personajes. Dicen tonterías, tienen conversaciones absurdas, divertidas, bromas…

El encuentro entre los personajes, su unión, se produce desde los ángulos torcidos de cada uno, al igual que la unión de los muros, suelos, techos y puertas de la casa. Esto crea ese escenario emocional particular: extraños que coinciden bajo una casa malvada y cuya relación se da desde sus propios ángulos torcidos.

Ángulos torcidos que son, sin embargo, más auténticos que sus ángulos rectos.

Y esa fue mi reflexión profunda, y seguramente torcida, del domingo.

 

Lo extraño y lo racional: ángulos rectos y torcidos

Si «el encuentro de los amantes», por seguir con la frase de La maldición de House Hill, se produjera en una casa de ángulos rectos, la historia sería diferente.

Me pierde una metáfora. Quiero decir que si el entorno, el ambiente de la una novela es racional (esto es, ángulos rectos) las dimensiones del conflicto, de la mente de los protagonistas estarán marcados por esa racionalidad.

Un ambiente realista favorece la unión de aspectos objetivos y mensurables a través de sus ángulos rectos. Incluso los elementos caóticos de la trama o de los personajes, si los ángulos del entorno son rectos, quedarán supeditados a ese proceso de ensamblaje perfecto.

Por otro lado, unos escenarios (físicos y emocionales) como los que proveen la fantasía, el terror o la ciencia ficción ofrecen un mejor marco para dar espacio a aspectos subjetivos y extraños. Aspectos incluso incomprensibles para uno mismo, ya sea este «uno mismo» el protagonista o el propio lector.

Para ilustrar esta profunda reflexión dominguera he hecho esta imagen, una especie de continuo de nula validez y menor fiabilidad, pero que como todas las imágenes posee una fuerza subyugadora a la que atribuimos un mensaje poderoso oculto.

escenario emocional de una novela

No puedo esperar a ver cómo esta imagen se convierte en un recurso inestimable en el futuro para hablar de literatura.

Escenario emocional realista

Una novela realista, donde la protagonista vive una vida realista en un entorno realista. Lo que viene siendo literatura seria de toda la vida (excluyendo, claro está, la romántica, comedia, thriller y demás cosas que no son «serias»).

Ironía modo ON, que nadie se altere.

Este escenario favorece ángulos amargos, crudos, duros. Cosas series y profundas que les pasa a gente cotidiana. Si incluimos en este escenario ángulos torcidos (aspectos subjetivos de la locura cotidiana de los personajes) obtenemos un choque interesante entre la «realidad» del mundo objetivo (lo que es «normal») y la realidad interior, absurda e ilógica.

Escenario emocional de realismo mágico

Como el anterior, pero dando cabida a elementos fantásticos, sobrenaturales, mágicos, etc. Pero, ¡ojo!, no es fantasía: sigue siendo literatura seria. O eso dice.

escenario emocional de una novela

Is this realismo mágico?

Conozco poco este género, pero creo que puede ser uno de los mejores escenarios donde combinar ángulos rectos y torcidos, ensamblados de modo tal que ninguno sobresalga por encima del otro. Si eso es lo que quieres obtener, adelante.

Yo prefiero cosas menos equilibradas.

Escenario emocional de terror

Decir «terror» es simplificar mucho. Aquí entran desde vampiros y hombres lobo, pasando por cuervos que azotan almas victorianas aprensivas, hasta monstruos atávicos, zombis o fantasmas.

El terror, el miedo y el pánico son una puerta de entrada para lo más instintivo del ser humano: huir, atacar, correr, esconderse. Miedos anidados en nuestra mente, y no importa lo que avance la tecnología de la humanidad: siguen estando ahí, esperando en la oscuridad.

escenario emocional de una novela

«Esto no puede ser real», dices tú mientras ‘esto’ te come vivo.

Aquí los ángulos torcidos de cada cual encuentran un patio de juego. Pueden doblarse y volver a doblarse, retorcerse sin complejos. El terror trae los ángulos torcidos de la psique a un primer plano y los superpone a los ángulos rectos de la realidad. En La maldición de Hill House vemos algo en este sentido.

En el terror, el monstruo está ahí, aunque no puede ser, no es posible.

Pero está. Y la realidad debe acomodarse a él, darle cabida. Eso, o cerrar los ojos y gritar.

Escenario emocional de fantasía oscura

Hace poco me preguntaba qué es la fantasía oscura, y no obtuve mucho en claro. Por ahora vamos a acotarla como una fantasía que:

  1. Ocurre en el mundo real (no escenarios medievales con dragones, ya me entiendes).
  2. Incluye algún elemento mágico o sobrenatural.
  3. Posee alguna característica perturbadora que desafía la propia realidad de un modo que nos provoca más temor que maravilla.

Ese punto de unión entre este mundo y ese otro que nos revelan las novelas de fantasía oscura, (Harry PotterNeverwhere) ofrece un viaje de ida y vuelta a tus ángulos torcidos.

La fantasía oscura es una invitación abierta a abandonar la rectitud angular y abrazar lo torcido y extraño. Esto no supone necesariamente tu perdición o destrucción (como tal vez sí vaya implícito en el terror)

escenario emocional de una novela

No tengas miedo, es solo un fantasma. O no.

Si tienes habilidad o consigues maestría puedes ir y venir de un mundo a otro, pero eso no significa que los ángulos cuadren. Lo recto seguirá siendo recto y lo torcido, torcido. Ambos coexisten, y si puedes aceptar eso y vivir con ello, adelante.

Si quieres que ambos ángulos coexistan y te gusta el juego que ofrecen, este es tu escenario. Mundos que coexisten.

Escenario emocional de ciencia ficción

Este escenario puede construirse por completo con ángulos torcidos, solo que, al no haber más que ángulos torcidos, te parecen rectos.

Lo que ocurre es que no los ves torcidos quizás porque están extrapolados a otro tiempo. Al futuro.

Un poco como una distopía.

Tú sabes que no son rectos porque los rectos son los ángulos de tu mundo actual, tu realidad. Más o menos rectos, depende de cada cual y sus realidades. Aquí la comparativa se hace entre los ángulos de tu realidad y los ángulos de la realidad de un futuro hipotético.

Si ese futuro es relativamente cercano o posible (Black Mirror , El cuento de la criada) asoman el temor y la aprensión al ver la facilidad con la que los ángulos rectos se empiezan a doblar bajo tus pies.

escenario emocional de una novela

Las paredes pueden ser el suelo, y el suelo las paredes. ¿Qué es lo recto y qué es lo torcido?

Si quieres hablar de la transición de los ángulos del mundo, la ciencia ficción te ofrece un escenario adecuado. Lo torcido se presenta con total esplendor, y no te das cuenta de que está torcido. Mejor dicho, tú sí te das cuenta, pero los personajes de la historia, no.

Recuerda que en Hill House sí son conscientes de los fallos angulares de la casa.

Pero si el futuro es algo mucho más lejano, dentro de cientos o miles de años, entonces la transición de ángulos desaparece y sólo están los ángulos torcidos, que han pasado a ser los rectos. Aunque lo torcido seguirá apareciendo.

Escenario emocional de fantasía

Sin meternos en el fregado de hablar de géneros de fantasía, cuando aquí digo fantasía hablo de magos, fantasía medieval (y derivados; aceptamos steampunk), dragones, duendes y todo eso.

Este escenario lo sitúo fuera del continuo, porque mi impresión es que funciona como algo aparte. Ni ángulos rectos ni torcidos, sino paralelos. Dado que en sí mismo un escenario de fantasía es realista, coherente, las emociones y dimensiones subjetivas del ser humano que veamos serán lógicas y racionales.

escenario emocional de una novela

La serpiente puede simbolizar el lado oscuro del ser humano o una mala decisión. O sólo una serpiente.

Al ser una narrativa fantástica, sus elementos permiten el desarrollo simbólico y paralelo de cuestiones que pueden extrapolarse a temas reales.

No son ángulos torcidos. Es todo un mundo paralelo que incluye ángulos rectos y torcidos.

 

Ángulos y emociones al gusto del consumidor

Todo lo anterior es un mero ejercicio de imaginación y suposición. No es la verdad ni busca serlo. Es un juego, en realidad, sobre el escenario emocional de una novela.

Puedes cambiar las reglas. Plantear nuevas combinaciones entre escenarios físicos y emocionales. Jugar con aspectos rectos y angulosos de la personalidad, la psique o las vivencias de los personajes. Distorsionar los temas y las tramas.

Leer algo de feelgood, por ejemplo, quizás no está entre nuestros planes, pero puede mostrarnos ángulos del ser humano que podemos llevar a escenarios de terror y ver qué nos ofrecen. Y como esta, cualquier otra combinación posible.

Podríamos seguir combinando ángulos y retorciéndolos, pero me temo que ya he excedido con creces la longitud de esta entrada. Y también tu paciencia. Uno de mis propósitos para el año próximo es acortar las entradas.

Esta, por ser la última del año, la dejo así a modo de despedida. Nos vemos de nuevo a principios de enero.

Aunque antes está Navidad, y siempre gusta un buen cuento de Navidad, ¿no?

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2 Comentarios

  1. Muy buen artículo, como siempre.
    La novela de Shirley Jackson establece una marcada relación emocional entre la casa y los hechos que vamos a vivir. Esa descripción de la casa, «con los ladrillos acumulando polvo» o esa frase de «algunos lugares son malignos» creo que es maravillosa.
    Me gusta que te has centrado en los «ángulos rectos y los ángulos torcidos», esto es algo que Jackson hereda de Lovecraft. Si has leído «Sueños en la Casa de la Bruja» ya sabrás que los ángulos de la habitación del protagonista son puertas a una dimensión exterior en la que vive la bruja. Lovecraft utiliza la «geometría no euclidiana» en las obras que tiene que ver con los Mitos. También lo hacen sus herederos, por ejemplo, los Perros de Tíndalos de Frank Belknap Long, aparecen desde los ángulos rectos, por ejemplo, la esquina de una habitación. Según el autor, habitan en «los ángulos del tiempo» y el resto de seres vivos, como los humanos y los animales, habitamos en las curvas temporales.
    Bueno, ángulos a parte, hablando de escenarios y emoción, no he podido dejar de pensar en «Cumbres Borrascosas». Creo que es la novela con un ambiente más marcado, pues los páramos escoceses que describe marcan completamente el ámbito emocional de la novela. Además, lo agreste y salvaje de esos páramos es un símbolo del carácter del protagonista, Heathcliff. Lo mismo sucede con las dos granjas, la de Heathcliff, al heredarla él aparece sucia, llena de polvo y vieja, mientras que «La Granja de los Tordos» de los Lipton está limpia y es como un palacio… Hasta que se la queda también Heathcliff y decae, llenándose sus «salas y corredores de hierba y hojas secas».
    En fin… que te estoy soltando la chapa cultureta aquí. Total para decirte que sí, que me ha encantado tu artículo 😛
    Un abrazo, maestro, nos leemos.

    • Hola!

      La casa está viva, desde luego. No viva en el modo de la película de 1999 (The Haunting), con fantasmas correteando por todas partes; viva en el sentido que tú dices: lugar maligno, la casa que mira, que observa, que aguarda… «lo que fuera que caminase allí dentro, caminaba solo.» Esta frase es una mega descripción ambiental y emocional de la casa en unas pocas palabras.

      No recuerdo «Sueños en la Casa de la Bruja», pero sí recuerdo lo que me cuentas; supongo lo leí de pequeño, cuando leí mucho a Poe y Lovecraft. Toca re-lectura. Lo de los ángulos me ha gustado mucho, su papel en la casa y la idea de en qué cosas podemos fijar la atención hasta deformar la realidad por completo. Las conversaciones que tienen los personajes a veces eran no sé… cargantes, me ponían nervioso. Como si en parte todo fuese un poco irreal.

      «Los Perros de Tíndalos» tiene todo lo que me gusta: estados alterados de consciencia, otros mundos junto a este, ideas sobre el tiempo y el espacio… Tiene ese regusto Victoriano de «señor que se sienta en una butaca a oír la lluvia sobre la ventana y acaba perdiendo la cordura» 🙂 Creo que voy a darle espacio a esos temas aquí en el blog, porque al final todo confluye. La idea de esos «otros mundos» que están justo aquí al lado me fascina.

      Puedes pasarte a dar la chapa cultureta siempre que quieras, porque de chapa nada; cada vez que haces un comentario yo voy apuntando lecturas 🙂

      Millón de gracias por comentar y otro abrazo para ti!

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