Llegamos a la etapa de las pruebas, aliados y enemigos, después de cruzar el umbral.  La etapa sexta del viaje del héroe, según el modelo habitual de doce etapas, adaptado de la obra de Campbell,  El héroe de las mil caras.

Y es en esta etapa cuando me veo incapaz de seguir. Es lo que tienen las pruebas, que te ponen a ídem. Son el momento en el que uno está tentado de rendirse o, peor aún: de ser destruido por ellas. ¿Y por qué me ocurre esto?

Porque cuanto más leo y profundizo en la obra de Campbell, más trabajo me cuesta establecer un paralelismo con las doce etapas del viaje del héroe populares. A partir de aquí (en realidad a partir de la etapa anterior) hay dos senderos diferentes con sólo algunas cosas parecidas: uno es el viaje del monomito (Campbell), complejo y psicológico. El otro, el viaje del héroe popular de doce etapas, más ligero y simplón.

Pero si hemos llegado hasta aquí, habrá que seguir. De eso va el viaje del héroe. De ir siempre adelante.

Pruebas, aliados y enemigos: un capítulo de My Little Pony

La etapa de las pruebas, aliados y enemigos es, en la versión de los doce pasos, el momento en el que el héroe aprende las reglas del nuevo mundo. Pero, ¿qué nuevo mundo? Pues depende. Si has cogido el atajo corto (Doce Pasos), el nuevo mundo será una nueva ciudad, un bosque encantado o algo similar, lo bastante diferente del mundo ordinario pero sobre todo lo bastante parecido al mundo ordinario.

Si eliges el camino del monomito, te habrá devorado la ballena y estarás en un mundo completamente nuevo. Pero ya que esta segunda opción es demasiado densa para una novela, el autor optará por trasladar toda esa profundidad y dureza a elementos más fáciles de asimilar, como «enemigos» que protegen algo que el héroe busca (pongamos, una joya), «aliados» que le ayudan (una elfa malhumorada es siempre un acierto) y una serie de pruebas con la profundidad de un charco: moja, sí, pero no hay peligro de que ahogue.

Se supone que el héroe evoluciona en esta etapa mientras gana aliados y hace enemigos. El héroe se enfrenta a cosas que le dan miedo pero va saliendo triunfante.

pruebas aliados y enemigos

Hasta aquí, cualquier capítulo de My Little Pony ofrece lo mismo, al menos en la descripción. En la novela de fantasía épica, lugar por excelencia para el cultivo del viaje del héroe (aunque no el único, por supuesto) este es el momento en el que el héroe coge la espada que le dio el mentor y lucha contra, pongamos, un bicho gigante.

Es el momento en el que, con la ayuda de sus compañeros que ha ido recogiendo por el camino, se enfrenta a pequeñas batallas de las que saldrá victorioso, que para algo es el héroe y los héroes no mueren. Bueno… según el autor que sea, claro.

Así, en esta fiesta de pijamas de peleas y pruebas el héroe gana experiencia, se endurece, aprende a valorar el poder de los aliados (por eso triunfan tanto los protagonistas grupales) y demás elementos de manual.

Y luego está el monomito. Esa cosa densa y psicoanalítica de Joseph Campbell cuyo parecido con toda esta simpleza y guión de dibujos animados, si guarda algún parecido, es por casualidad.

Donde dije 17, digo 12

Como ya vimos en la primera entrega de esta apasionante serie sobre el viaje del héroe, las etapas del monomito de Campbell son más que las doce etapas clásicas que conocemos. Y por tanto, no coinciden una a una. Llegados a esta etapa, no tengo ni idea de cuáles son las etapas de Campbell que corresponden a la etapa de las pruebas.

En principio es sencillo: Campbell denomina  a una etapa El camino de las pruebas, por lo que es fácil suponer que esa etapa es la misma. Pero la siguiente etapa de los doce pasos es el Acercamiento, y no hay ninguna etapa en la obra de Campbell que se llame así. Si nos ponemos estrictos, a partir de esta etapa (pruebas, aliados y enemigos) la número seis en ambos viajes, ya no hay otra coincidencia hasta el momento del regreso: El cruce del umbral del regreso en la obra de Campbell y El camino de vuelta en los doce pasos populares.

En este artículo de Decálogos Literarios se recogen también las doce etapas populares, pero con algunos matices más cercanos a las etapas de Campbell, o que al menos pueden ayudarnos a establecer paralelismos entre unas etapas y otras.

pruebas aliados y enemigos

¿Qué etapas del monomito de Campbell corresponden entonces a la etapa de las pruebas? Pues no lo sé. Además de la etapa llamada Las pruebas (esto no deja duda) yo elijo también la siguiente: Encuentro con la diosa.

Y nos queda el problema de emparejar las fases restantes.

Es todo un lío, un lío muy grande. ¿Te das cuenta? ¡Estamos en nuestra propia fase de superar las pruebas! En este caso, superar la prueba de encontrar el sendero común entre un viaje y otro.

Pruebas y traumas personales

Campbell habla de pruebas en varios contextos: desde sueños de individuos hasta visiones de chamanes. Pero además se refiere a dificultados psicológicas. Por ejemplo, pone un par de ejemplo de sueños relacionados directamente con problemas psicológicos de quienes los sueñan. No se trata por tanto de cualquier tipo de «prueba», no es sólo luchar contra esto o aquello: son desafíos y enfrentamientos a miedos personales.

En las novelas, el héroe se ve obligado a luchar contra animales que le producen pavor aunque sean cotidianos, o a adentrarse en sótanos oscuros aunque odie la oscuridad. O enfrentarse a la visión de alguien, quizás fallecido, con quien tiene algún asunto emocional sin resolver.

Creo que esas pruebas son un proceso de metamorfosis. El resultado que se espera de ellas no es sólo que el héroe aprenda a usar el arco que le dio el mentor: es superar el miedo a descender a los infiernos. Cuando esas pruebas son elementos demasiado blandos, impersonales o fáciles de resolver, la historia se resiente.

Si la prueba es nadar en un lago helado y recoger una flor que flota, lo más duro es meterse en agua helada. Pero si la heroína tiene terror a nadar en un lago porque su madre murió ahogada en un lago (justo la madre cuya tumba estaba en la parte de atrás de la granja) entonces esa prueba cobra más relevancia.

¿Por qué? Porque no sólo puede morir, como en el primer caso, sino que además hay un componente trauma-superación que hará que el personaje cambie. Recuerda la etapa anterior: al héroe no se lo ha tragado la ballena para soltarlo luego como si nada.

En El héroe de las mil caras, Campbell dice:

El auténtico significado de la prueba es si el ego puede exponerse a la muerte.

Ese es el auténtico significado de las pruebas. «Las pruebas», en plural, porque no sólo es una. Campbell utiliza el mito de la Hidra, criatura mitológica a la que si le cortas una cabeza salen dos en su lugar. Es por eso que esta etapa contempla varias pruebas, porque no es sólo un desafío, sino una lucha continua.

El encuentro con la diosa

Ya he dicho que incluyo esta etapa de Campbell aquí, dentro de las pruebas. Las dos siguientes, La mujer como tentación y La reconciliación con el padre, creo que son un símbolo más profundo de lo que las pruebas representan, y por eso las dejo para la siguiente fase, Acercamiento: el internamiento en la caverna más profunda.

Campbell se refiere a este encuentro como la última aventura «cuando todas las barreras y los ogros han sido vencidos». Viene a ser una especie de matrimonio místico. El autor recoge  algunos cuentos y mitos que comparten un elemento común: la dama de la casa del sueño.

pruebas aliados y enemigos

Tanto en el mito de Acteón como en el mito de Inanna, el héroe o heroína debe adentrarse cada vez en un lugar sagrado al tiempo que se va despojando de sus armas, objetos y vestimentas para llegar hasta la «dama del sueño», que representa todo lo bueno y hermoso que anhelamos, aunque también tiene una parte malvada.

Este aspecto de dualidad que debe ser trascendida a través de la unión (el matrimonio místico que decía antes) volverá con más fuerza en las fases siguientes de Campbell (La mujer como tentación y La reconciliación con el padre) incluyendo la unión entre lo masculino y lo femenino, además de la unión entre el bien y el mal.

Otra forma de «encontrarse con la diosa» es cuando esta diosa aparece disfrazada con la apariencia de una mujer vieja, enferma y que provoca repulsión. Si el héroe la rechaza basándose en su apariencia, perderá la prueba. No todos los objetos de poder que ha recibido en etapas anteriores son necesariamente armas o varas mágicas: también lo son los buenos consejos, como no hacer caso a las apariencias, por ejemplo.

La sucesión de batallas y conflictos en esta etapa son necesarias. En palabras de Campbell:

Sin batallas, sin feroces conflictos, no puede ganarse el poder real.

Acteón acaba convertido en ciervo porque no estaba espiritualmente preparado para ver a la diosa. El héroe ha de estar dotado de un corazón gentil y no de un deseo animal (como en el caso de Acteo y su deseo de ver desnuda a la diosa) o de un rechazo basado en las apariencias, como en el caso de la anciana-diosa.

¿Y los aliados? ¿Y los enemigos?

En las novelas de fantasía están claros quiénes son, y antes los he nombrado: la elfa que le echa una mano con algún hechizo o el grandote bonachón que descubre un camino alternativo son ejemplos de aliados. ¿Y enemigos? Desde un grupo de maleantes con los que se cruzan en el bosque hasta el gobernador de la ciudad en la que el héroe debe buscar la vieja corona de Zurhaé el Magnífico, oculta en las catacumbas, y cuyo permiso para entrar le niego el malvado gobernador.

Eso es lo que se ve. O lo que se lee, mejor dicho. Pero hay que leer entre líneas, mirar más allá. Y podremos ver como los aliados son también elementos y fuerzas presentes en el propio héroe. Y como los enemigos reflejan pruebas íntimas a los que el héroe debe enfrentarse.

Porque esto es la antesala. Estas pruebas, aliados y enemigos son el primer paso que le lleva a internarse en lo más profundo de la caverna. Hacia la siguiente fase, el acercamiento.

Nos vemos allí, en lo profundo de la caverna.

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