Desencanto y fantasía: 5 razones para ver la serie

desencantoDesencanto, la nueva serie de Matt Groening, ha producido uno de los juegos de palabras que más he escuchado este verano. “Desencantados con Desencanto”, “Desencanto con poco encanto”…

Pues yo vengo a defender esta serie. Si te gustan las historias de fantasía de ambientación medieval (lo que vienen a ser la mayoría), la magia, una buena trama y unos (potencialmente) buenos personajes, deja que te cuente mis razones por las que creo no debes perderte Desencanto.

Y también vengo a contarte algunas cosas que creo subyacen al desencanto con Desencanto.

Porque no es “Los Simpson” ni “Futurama”

Imagino que sabrás que el creador de Desencanto es también responsable de Los Simpson y de Futurama. De la primera no te voy a decir nada porque dudo mucho que no la conozcas. De la segunda, que tal vez no hayas visto, solo te diré dos cosas: que si no la has visto, la veas, y que su cancelación fue, es y será una de las mayores tragedias e injusticias de la televisión. Desencanto no es ninguna de esas dos. En todo caso se parece más a Futurama: los personajes no son amarillos y comparte cierta estética y ritmo narrativo.

Pero Desencanto es una serie nueva y diferente, con identidad propia, y por eso mismo debes verla ¿Quieres  ver Los Simpson? Pues ve Los Simpson. ¿Quieres ver Futurama? Pues ve Futurama. Por supuesto no puedo obligarte a verla, pero sí a que pienses sobre una cosa que ocurre con frecuencia: nos negamos a aceptar que un autor que conocemos haga algo distinto.

Vale, Desencanto no tiene, al menos en su inicio, la fuerza de Los Simpson ni el ritmo de Futurama. de acuerdo, le cuesta arrancar. Pero la serie tiene otro problema añadido: tú. Y no por la serie, esto no va sobre la serie. Se anuncia algo nuevo de un creador que te gusta, en este caso Matt Groening, y nuestra mente se escinde sin darnos cuenta. Estamos emocionados porque va a salir algo nuevo, pero en el fondo queremos que sea lo mismo.

Y esto es igual con un escritor y sus libros. ¿O creías que el desencanto de esta entrada iba solo sobre la serie? Si tu autor de horror favorito se adentra en el terreno de la ciencia ficción, puede que lo vivas como algo emocionante pero también puede que te acerques con suspicacia, si es que te acercas.

Porque queremos siempre más de lo mismo.

Así que si te gusta lo que hace Matt Groening (y su equipo, por supuesto) es razón suficiente para ver Desencanto. Para darle una oportunidad, al menos.

Porque somos muy modernos, muy críticos y muy impacientes

¿Sabes qué pasó cuando se estrenó Futurama? Exacto. Que recibió también numerosas críticas. La gente decía que no era como Los Simpson; no era tan buena, no era tan divertida, ni tan ácida… Y una cosa que escuché entonces y que he vuelto a escuchar ahora con Desencanto: que Matt Groening “había perdido la creatividad” o que “ya no hace nada bueno”.

Y como el Universo es cuando menos curioso, apostaría que muchos de esos que criticaron a Futurama cuando salió, ahora la adoran… mientras critican a Desencanto.

¿Pero qué nos pasa? Digo que “somos muy modernos” porque parece que cuando sale algo nuevo, diferente, la reacción primaria es salir a criticar. Y además es una carrera: gana quien haga el primer comentario irónico o gracioso en Gallinero (o sea, Twitter). Es como si hubiésemos aceptado una norma tácita de poner bajo mil lupas todo lo nuevo que haga alguien conocido, sobre todo si es distinto a lo que viene haciendo.

No podemos evitar comparar. Ese mecanismo está “codificado” en nuestro cerebro. Comparar la nueva información con la que ya tenemos es el modo de aprender, de determinar si una cosa es buena o mala, si nos sirve o no. Incluso si nos gusta o no.

Cuando vemos Desencanto es como si tuviésemos “encendidos” dos monitores en nuestra mente: en uno echan Los Simpson y en el otro, Futurama. Y en lugar de ver con claridad, sin prejuicio, con la mirada limpia, vemos a través de un sesgo de comparación.

Es lo mismo que nos impide la lectura de nuevas historias: no dejamos que un escritor se salga del tiesto. Si un autor de romántica se levanta un día y dice “voy a escribir una historia de terror y sangre, con vísceras chorreando de cada página” sabe que tiene que hacerlo con pseudónimo, o estar meses avisando a sus lectores con carteles luminosos de que lo que viene es algo… distinto.

Avisarles para evitar el desencanto.

Porque los personajes son buenos… o pueden llegar a serlo

Veamos algunos de los personajes de Desencanto.

La princesa Tiabeanie, a la que llaman Bean (alubia, en inglés; en mi opinión, un guiño a las alubias mágicas): rebelde, alcohólica, pendenciera (me encanta esta palabra), desafía las normas, se escapa, monta juergas… Un personaje femenino como este en fantasía no debiera ser algo novedoso a estas alturas, pero sorprende que lo sea, al menos un poco.

Elfo: un duendecillo que abandona su reino mágico para buscar algo que le falta…

Luci: un demonio que le envían a la princesa unos personajes para que haga algo, y que no te cuento más.

El rey Zog, padre de Bean. Mi favorito hasta ahora. Es uno de los grandes personajes, de la serie: está harto de todo pero a la vez no quiere cambios ni líos. Quiere que su hija se case, se enfada continuamente con ella pero a la vez es indulgente. Un personaje que sostiene contradicciones que si se afilan más lo convertirán en una joya para una historia de fantasía: la combinación de lo clásico de alta fantasía con lo sombrío de la fantasía oscura o grimdark. Un personajes cínico, cansado, tierno y gruñón. A veces muy dulce y otras con una moralidad más que cuestionable.

Una cosa que me chocó desde el principio: toda la atención cae sobre la princesa Bean. Quiero decir, tenemos una historia de fantasía medieval con protagonista femenina, una princesa que no encaja en su ambiente, y toda la historia parece girar sobre su propio desencanto: no quiere aceptar lo que le tienen preparado por imposición, pero que tampoco parece saber bien qué quiere.

Sin embargo, hay otro desencanto que aparece en el primer capitulo en otro personaje: Elfo.

Elfo abandona su mundo mágico porque no encaja, porque esta harto de la alegría y quiere experimentar la tristeza y la pena. ¡Bam! Para mí, este es uno de los grandes puntos de la historia: la búsqueda por elección propia de la no felicidad, de otras emociones, de la oscuridad.

Porque ofrece una visión crítica y con humor de la fantasía medieval

La ambientación medieval es habitual en las historias de fantasía, con una serie de tópicos y elementos habituales: el viaje del héroe, el príncipe tal, la princesa cual, el mago de este modo, la maga de ese modo, la reina malvada así, el emperador déspota asá… Y es que, como dice Rocío Vega, a veces nos encantaría encontrarnos cosas diferentes en las historias de fantasía.

Incluso ya hay personajes, que rompen con esos modelos clásicos, que también son ya casi un tópico: la princesa rebelde, el caballero que prefiere los libros a la guerra, protagonistas que no son bellezas deslumbrantes, etc. Aunque es cierto que algún que otro personaje típico, un estereotipo, se cuele.

Así, un escenario de este tipo puede convertirse en el mejor escenario para mostrar precisamente esos tópicos manidos, esas cosas que damos por supuesto que deben estar ahí.

En Desencanto hay algo de esto, aunque como la mayoría de sus elementos, necesita afilarse más. Por ejemplo, hay buenos momentos como cuando se ve el cartel de una tienda de pociones donde se anuncia que tienen “más de tres tipos de pociones”, o como cuando el hechicero de la corte intenta dos cosas para lograr un objetivo y fracasa, y el rey le pregunta si ha utilizado todos los métodos y el hechicero responde “¡sí, los dos!”.

Cuando nos habituamos a una cosa, es difícil darnos cuenta de que esa cosa puede aparecer repetida una y otra vez en varias historias. Desencanto nos recuerda que es fácil usar los mismos tópicos de fantasía que ya se han contado mil veces, y lo hace con cierto sarcasmo. Y eso puede ayudarnos, como escritores y/o lectores, a abrirnos a nuevos escenarios de fantasía.

Por ejemplo, hay dos frases del rey Zog, en dos momentos diferentes, que me parecen auténticas joyas. ¡No las leas si no quieres spoilers!

Una se la dice a su hija cuando la traen de vuelta de un convento: “No vales para princesa, no vales para monja… ¡ya no hay más profesiones para una mujer en este mundo!”

La otra se la dice a la escultura de su primera mujer, fallecida: “Querida, no sabes lo difícil que es criar a una hija solo sin una madre que lo haga todo.”

Por frases como esta, la serie gana muchos puntos.

Y no te digo nada de las hadas… eso mejor lo descubres tú.

Y por su trama

Sí, hay una trama, y si llegas al capítulo 10, el último por ahora, te sorprenderá ver que la trama es bastante compleja, y solo acaba de comenzar. Hay giros, sorpresas y secretos. Además, la trama se desarrolla a lo largo de todos los capítulos, es decir, no son capítulos autoconclusivos.

La trama incluye, además de humor y sarcasmo (cuyas cantidades esperemos que aumenten en capítulos venideros) drama y tragedia. Y a medida que la trama avanza, los personajes lo hacen también.

Y al acabar los diez primeros capítulos son muchas las cosas que quedan abiertas. Te recomiendo mucho que si la ves, aguantes hasta el final.

¿No es genial disfrutar de una historia de fantasía con princesas, duendes, demonios, castillos, magia y caballeros, y que a medida que avanza vaya siguiendo derroteros que no son lo habituales?

Abraza el desencanto

No es mi intención convencerte de que la serie te guste si has visto algunos episodios y no te gusta. Pero si no la has visto, y los comentarios negativos te echan para atrás, te animo a que le des una oportunidad y hagas alguna maratón para ver varios seguidos, al menos los primeros.

Disfrutarás de una buena serie, si te gusta la fantasía que usando lo habitual se separa de ella. Y si no te gusta, al menos espero que tomes consciencia de que un creador, artista, escritor, etc., cambia y crece continuamente y eso se refleja en sus obras.

No todas tienen por qué gustarnos. Pero con suerte algo nos aportarán.

Y tú, ¿has visto Desencanto? ¿Qué opinas?

 

Apúntate a la lista de correo y recibe gratis mi cuento “El lecho seco del río”

 

6 Replies to “Desencanto y fantasía: 5 razones para ver la serie”

  1. Hola, Óscar 🙂

    He visto los dos primeros capítulos y tengo la serie ahora mismo «en pausa» mientras acabo otras; me gustó aunque sin destacar entre la marabunta de series que existe hoy en día.
    Pero después de leer tu entrada la pondré por delante en la lista de espera y acabaré la temporada 😉

    1. Hola, Montse.
      Sí, tienes razón que no destaca y menos en los primeros capítulos. Van apareciendo cositas en cada capítulo que luego se hilan todas, y aún así en el último (entre comillas lo de último, porque quedan otros diez) hay cosas que aún no se desvelan.
      A partir del capítulo 6/7 la cosa sube y bueno, a mí me ha gustado mucho todo lo que se va tejiendo en ese final. Me parece un buen sitio desde el que seguir contando la historia.
      ¡Espero que te guste!
      Gracias por comentar. Un saludo!

  2. He visto unos cuantos capítulos y se le intuye potencial. Últimamente es muy fácil destrozar las creaciones (sean del tipo que sean) en las redes y puede ser que esté de moda sacar el Risto Mejide interior,jeje. Pero leyendo tu post siento curiosidad por ver cómo evoluciona el rey Zog porque por los dos capis que vi pensé que iba a ser un secundario sin pena ni gloria. Y se ve que estaba equivocado.
    Y nada, que sepas que me he animado a comentar a raíz de tu reflexión sobre comentar cuando leemos algoXD

    1. ¡Hola!
      Sí, hoy en día a golpe de tuit, retuit y demás podemos convocar masas y conjurar opiniones, incluso sin conocer en profundidad aquello de lo que estamos hablando. Que no se confunda esto con que no pueda opinar cualquiera, que conste. A mí me ha hecho mucha gracia leer todo agosto tuits del tipo “llevo cinco capítulos de Desencanto y no me gusta; voy a ver cinco más a ver qué pasa…” y cosas así. Y al final, cae la serie entera, aunque uno no pare de criticar cada capítulo nada más acabar.
      El personaje del rey Zog me encanta; es secundario, sí, pero tiene frases y momentos muy buenos. Ya me contarás cuando acabes de verla 🙂
      Y gracias por comentar. Me alegro que mi reflexión te animara. Después de un agosto bastante desconectado por mi parte, voy a poner en práctica mis propias palabras también.
      Un abrazo,
      Óscar

  3. Siempre he sido más de Futurama que de Los Simpson, no sé si eso significa algo, pero vi Desencanto casi del tirón y me gustó a nivel llorar de risa en algunos momentos. Por eso me extraña tanta crítica feroz.
    Tiene sentido eso que dices, que la gente quiere historias nuevas, pero en el fondo no 😀
    Muy buenas las frases que citas del rey. Yo me estoy acordando del vikingo frente a la “supuesta” fuente que da la inmortalidad: “¿Por qué hay tantas cosas muertas en la fuente de la vida?” xD
    ¡Gracias por el post! 🙂
    Saludos.

    1. Hola, Adella,
      ¡Los vikingos! Es que la fuente de la inmortalidad tenía de todo, hasta ardillas 😉
      Pues sí, yo tenía muchas ganas de ver la serie y tengo muchas más ganas de ver los capítulos que quedan. Tampoco entiendo tanto esa crítica tan feroz, que además es paradójica, porque como decía en otra respuesta a un comentario, no paraba de leer tuits y cosas como “llevo cinco capítulos y nada…”, “Voy por el octavo y no me convence…” Y me acordaba de una cosa que dijo Madonna: “Si no te gusto pero aún así miras todo lo que hago, bitch, tú eres un fan”. Pues eso pasa con la serie, creo.
      Y sí, detrás de la defensa en sí de la serie hay otro mensaje. Por eso me animé a escribir este post. Tú lo has resumido a la perfección: “la gente quiere historias nuevas, pero en el fondo, no”.
      Gracias por comentar. Cuando veamos los próximos diez capítulos, quedamos y los comentamos! Porque encima eso: el final lo deja todo en un momento genial.
      Un abrazo!
      Óscar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *