Fue un flechazo. No pude evitar emocionarme al ver las primeras escenas de Carnival Row: fantasía, un mundo de estética victoriana, hadas y cierto pellizco de oscuridad. Esas escenas me dejaron clavado frente a la pantalla.

Lo malo que seguí viendo la serie y entonces me topé con la realidad: Carnival Row es una fantasía muy vistosa pero bastante decepcionante.

Amor a primera vista: hadas y mundo victoriano

La primera imagen de Carnival Row me conquistó por completo. No podía ser de otro modo. Carnival Row: fantasía victoriana, Carnival Row: hadas y magia. En realidad, lo de magia lo supuse al ver que había hadas. Y suponer es lo que tiene: que no siempre aciertas.

Carnival Row transcurre en un mundo imaginado, pero con las suficientes similitudes con el nuestro para que desde el principio tengas la sensación de que te mueves en terreno conocido. En concreto, la Inglaterra Victoriana. Otros nombres, otros años y otras naciones, pero está todo muy claro.

La serie empieza, con una narrativa y unas escenas que son pura maravilla, contando qué pasó antes: hay un mundo de criaturas (hadas, faunos y otros seres feéricos) que ha sido arrasado por una guerra y que ha traído como consecuencia un éxodo de refugiados. Las criaturas mitológicas del mundo de las hadas se trasladan a vivir al Burgo, donde deben convivir con los humanos que, precisamente, colonizaron (y robaron, y despojaron) el mundo mágico.

Esa convivencia de las “criaturas” (como son llamadas de forma despectiva por los humanos) y los propios humanos no es fácil, y está marcada por prejuicios, rechazo, odio y recelo. Y también encuentros a escondidas, morbo y fascinación.

Ah, y también hay una serie de asesinatos rodeados de misterio que el protagonista debe resolver.

Carnival Row fantasía

Lo tenemos todo para triunfar: soy un hada, tengo alas y vivimos en un ambiente victoriano. Lástima que nada de esto importe al final.

Este artículo de la página Fuera de series te cuenta con detalle de qué va la historia, y refleja también mi visión sobre la serie. Te prometo que no me he copiado; de hecho, opiniones como las de ese artículo son lo más frecuente que he encontrado en la red.

En definitiva, el escenario y la ambientación de Carnival Row te gana a la primera. Las primeras escenas, bastante crueles y oscuras, también. Parece tenerlo todo, pero luego la historia avanza (o comienza) y entonces todo se acaba.

Carnival Row: fantasía como ingrediente prescindible

Si en una receta sustituyes un ingrediente por otro el resultado no será el mismo. Quizás, con suerte, aquello que has cambiado no es clave y el sabor de la comida, aunque varía un poco respecto a lo esperado, sea aceptable. Casi ni se note la diferencia.

Si lo que sustituyes por otro ingrediente es algo clave, entonces el plato final será algo completamente distinto. Y donde, por ejemplo, esperabas encontrar un sabor dulzón te encuentras con algo picante.

No, no he convertido esto en un blog de cocina: sólo pongo un ejemplo para señalar que hay veces en las que intercambiar algo no altera el resultado general de forma apreciable.

Esto ocurre con Carnival Row: puedes sustituir las hadas y los faunos y demás criaturas por inmigrantes, y la historia será la misma. De hecho, en un capítulo un personaje da un discurso sobre esto mismo (como si para los propios guionistas fuera demasiado evidente lo que han hecho), equiparando las criaturas con inmigrantes, y aludiendo a todos los problemas y prejuicios derivados de pretenden aceptar en la sociedad “normal” a esas “criaturas” (hadas, faunos y demás).

Cuando la metáfora se come la historia

Carnival Row cuenta la historia de personas que son rechazadas por una sociedad conservadora por ser quienes son, es decir, hadas y otras criaturas mágicas. La metáfora sobre el rechazo a los inmigrantes/exiliados, los prejuicios ante gente de “tierras exóticas” por parte de una sociedad clasista, el interés morboso y lujurioso por esas mismas criaturas (a escondidas), etc., es tan burda que ni es metáfora.

Contiene todos los clichés propios de una historia de este tipo: prostitución y delincuencia como recurso de vida para las criaturas, criaturas que quieren entrar en la sociedad pero no son aceptadas, las cuestiones morales y los prejuicios relacionadas con los mestizos (mitad humanos, mitad hadas)… todo, todo es un cliché.

He dicho muchas veces que una historia de fantasía puede contar temas profundos, referir inquietudes sociales, etc., igual “de bien” que la literatura “seria”. Cuando esto ocurre, y ocurre con mucha frecuencia, creo que hay un aspecto fundamental; al menos, yo lo considero así: la historia es una historia fantástica. No realismo mágico: fantasía. Fantasía pura y dura. Es el núcleo de la historia. O al menos, es una parte no prescindible.

No sustituible, como en la receta.

Carnival Row fantasía

Si quieres que una historia vuele, dale alas.

Sin embargo, en Carnival Row las hadas, los faunos y demás criaturas son sustituibles. Y si puedes cambiar las hadas por inmigrantes o refugiados, ¿para qué poner hadas, entonces? ¿Para hacerlo más vistoso? La fantasía, la magia, no son recursos para hacer algo más vistoso. Son elementos propios. Si una historia es de fantasía no podrás sustituir ese ingrediente por otro, aún cuando en segundo plano se esté contando una historia que va más allá de la magia y las hadas.

Por ejemplo, en la trilogía Nacidos de la Bruma (volúmenes I, II y III) se cuenta una historia fantástica donde la magia está en primer plano. La fantasía es importante. ¿Qué se cuenta de fondo? Una historia dura e interesante sobre cómo la sociedad prefiere un tirano conocido que una libertad incierta. Se habla de movimientos sociales. Se señala lo que cuesta movilizar a una sociedad que actúa como un todo informe. El aprecio por un yugo conocido.

Pero si quitas la magia, el quemar metales para obtener poderes, la bruma… la historia no funciona igual.

En Carnival Row la fantasía es sustituible, y eso, si estás contando una historia de fantasía, no es bueno. Aunque tal vez Carnival Row no sea una historia de fantasía, calro.

¿A quién le importan las hadas?

La historia que cuenta Carnival Row es triste y oscura, y eso me gusta. Pero el hecho de que sean hadas no importa, y eso es triste. Si no hubiera hadas ni faunos y fuera una historia sobre extranjeros y clase social (lo que es, en el fondo) yo no la habría visto. Si la vi es porque salían hadas.

No deja de ser una serie sobre asesinatos en época victoriana, de intrigas y engaños. Y no es una serie mala en ese sentido, todo lo contrario. El último capítulo revela todo el misterio, bastante retorcido por cierto. Y además deja la historia en un punto interesante para una continuación que, por lo visto, está firmada.

En ese punto final, así como durante toda la serie, las hadas parecen tener un papel más como elicitador de lástima: criaturas delicadas y bellas que sufren tormentos injustos, al igual que el resto de las criaturas. En definitiva, la serie es bonita, brilla y yo soy una urraca de las ambientaciones victorianas y fantásticas.

Pero podría brillar más, mucho más, teniendo en cuenta que está repleta de hadas.

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