Nada Empieza Nunca

fantasía, misterio y oscuridad literaria

Ad Astra: viaje interior con demasiado espacio exterior

Una película sobre viajes en el espacio interestelar no necesita más para atraerme. Esta facilidad para ser conquistado con tan poco suele traerme decepciones, como Ad Astra: un viaje interior que abusa de la magnitud de lo exterior sin que esta le aporte nada.

Ad Astra va sobre el viaje interior del protagonista en un escenario tan amplio como todo el sistema solar. Un viaje exterior que se supone es paralelo y metáfora del interior, o al menos creo que eso es lo que se pretende.

Viaje interior y desplazamiento exterior

El viaje interior es una historia intimista: por definición, un viaje interior ocurre dentro de uno mismo. Necesita elementos externos que lo pongan en marcha y lo maticen, pero todo transcurre en nuestro interior.

Puede afectar o no al exterior. Nos sorprende ver que no siempre lo hace. Cuando la gente va a terapia para cambiar algo, por ejemplo, muchas veces quiere que cambien otras personas. Pero eso no funciona así. Como mucho, cuando esa persona cambie aunque sea un poco, muy ligeramente, habrá un cambio ―una reacción, más bien― sistémico en todo a su alrededor, orientada a un único fin: que nada cambie para que todo siga igual

Olvídate: tu entorno no quieres que cambies. Ni tu familia, ni tus amigos ni tu pareja o parejas.

Pero eso es otro tema.

Cuando contamos la historia de un viaje interior se puede recurrir a viajes exteriores para darle un escenario. Pero escenario no es lo mismo que sustento. En sí mismo, un viaje interior puede ocurrir en una butaca: como esos relatos de Poe en los que el personaje (muy victoriano) se enfrenta a la inmensidad que se abre ante él a partir de algo tan sencillo como, por ejemplo, un cuervo.

ad astra viaje interior

Todo ocurre dentro del personaje. O en el escenario de lo cotidiano, enfrentado a cosas cotidianas que son el gatillo que dispara el cambio. Pero aún así, es frecuente tirar de viajes a India para el crecimiento personal o periplos cruzando montañas y valles sombríos.

Y si esas montañas y valles, esos páramos y reinos lejanos, esa India llena de color y exotismo (alejado de la realidad, pero da igual), si todo eso es sólo un escenario vacío sin más, entonces es prescindible.

Todo el sistema solar es demasiado sistema solar

En Ad Astra, el espacio se queda grande: le sobra espacio exterior. Los viajes intimistas no requieren, necesariamente, de grandes desplazamientos. Y si lo tienen, han de aportar algo más que moverse durante mucho tiempo de un sitio a otro.

Se pueden rellenar con aventuras y pruebas, tirando del viaje del héroe si quieres (se puede hacer un viaje del héroe intimista como en Un mago de Terramar. Pero ha de haber algo más. Y entre esos algos, y a lo largo de esos algos, el personaje reflexiona. Ese otro algo son como ruedas de maquinaria que van más lento y trazan arcos mas amplios, y dentro de ellos se enmarca el viaje intimista.

Así, el viaje intimista, el viaje interior, se enmarca y relaciona con esos viajes exteriores bien por contraposición (uno y otro se presentan como elementos opuestos) o por similitud (se establece un paralelismo que permite extrapolar elementos y descubrir facetas nuevas). Ese es el juego.

Ad Astra: viaje interior por agencia: paradas obligadas

Ad Astra está vacía, como el mismo espacio exterior.

Como psicólogo aplaudo todo tipo de viajes interiores y sé reconocer el poder de un trauma. La historia del protagonista en relación con su padre se entiende. Ojo, digo se entiende. Porque no está del todo bien contada, pero se entiende.

Y se entiende porque es la misma historia (sistema solar arriba, sistema solar abajo) que la que cualquier persona puede tener con su propio padre. Y esto no es malo, todo lo contrario.

La necesidad del sistema solar y los viajes interestelares en esta historia surge en mi opinión por una única razón: porque el padre era astronauta. Bueno, hay otra más: el padre no sólo era astronauta, sino que ansiaba buscar vida inteligente en el universo (aparte de lo que haya de inteligente en la Tierra).

ad astra

Si el padre hubiese sido alfarero, toda la historia podría haber tenido lugar en el mismo barrio o la misma ciudad. Sería otra historia, y yo no habría ido a verla. He leído por ahí en algunos sitios que Ad Astra une el cine independiente y las grandes producciones, esto es, lo intimista y el universo.

Que el padre del protagonista (no menciono nombres de actores ni personajes para que la historia sea anónima y sirva a cualquiera) haya dejado su vida en la Tierra por ir en busca de vida alienígena crea la necesidad de los viajes de un planeta a otro. No puedo comentar aquí una cosa sin hacer spoiler, así que no lo haré. Es algo sobre una escena del final. Es dura, sí. Pero… ¿sorprende? ¿O ya lo sabíamos?

La magnitud del sistema solar es reflejo de la magnitud de la decisión del padre (vaya, parece que después de todo algo bueno le estoy viendo a la película), y reflejo de la magnitud de la búsqueda del hijo (sí, al final va a convencerme, aunque sea un poco).

¿Cuál es el fallo, entonces? Que ese viaje enorme, reflejo del viaje interior, está vacío. Y se rellena a veces con escenas innecesarias (y casi ridículas) equivalentes a las subtramas innecesarias en una novela. Por ejemplo (atención spoiler, sala el párrafo, aunque sea un spoiler menor): la escena de la persecución en la Luna… ahí, justo ahí, me quise salir del cine.

Esa escena, como otras, son paradas obligadas, como si de un viaje de agencia se tratara. Algunas son pretendidamente significativas y “necesarias”, como el encuentro con la persona que está a cargo de la base de Marte. Pero es un encuentro que se pierde en la inmensidad de la historia.

Como la propia historia se pierde en la inmensidad del sistema solar.

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4 Comentarios

  1. A mi me fascinó la visión utilitaria de la exploración especial, donde la NASA ya no existe, donde las empresas privadas se solapan a los intereses nacionales, donde conviven, con la humanidad mas brutalmente comercial, consumidores de mediocridad pululando por el espacio, llenando cada hueco, como moscas de polvo. Los planos de la estación de la luna, de la estación de marte son brutales. Los pocos diálogos que hacen referencia a ello, son magistrales. Para mi, lo mejor de la película.

    OJO; SPOILERS A PARTIR DE ESTE PUNTO:

    Respecto al duelo psicológico entre padre e hijo, no deja de ser una metáfora entre el superhombre y el hombre interior. Entre el héroe que tiene un control absoluto, y la humanidad anónima que está sola en el universo. Ese héroe casi rozando la psicopatía, que -como el mismo dice- que ha aprendido a compartimentalizar sus emociones para que no afecten a su trabajo, lo único que le mantiene cuerdo. Mas que hablar del padre, creo que habla de una sociedad enferma que empuja al individuo más allá de su propia humanidad. El ejemplo de la tripulación que lleva la nave a Marte es perfecto. Son «camioneros» sin pasión, como el mismo dice. La voz en off es una delicia, no es muy popular, pero a mi me encantan las peliculas con voz en off.

    Para mi es una película llenita de detalles, básicamente no hay nada gratuito, otra cosa es que sea realista que no lo es desde el punto de vista mas purista, pero que cuida muchos detalles para que parezca realista: los trajes, los vehículos, los cohetes, los propulsores, las plataformas, las trayectorias de viaje, las tomas de contacto con superficie, etc…., pero volviendo al realismo ¿es la Odisea una épica realista?, ¿realmente necesitamos realismo para una historia que nos dice que estamos solos en el universo?, quizás el mayor reto es organizar un relato que encaje con un mensaje tan concreto y frugal. Como le dice el personaje de Brad Pitt a su padre: tu misión tuvo éxito, confirma que estamos solos en el universo.

    La fotografía y la música son ESPECTACULARES. No lo dije en mi articulo pero son una auténtica pasada. Creo que nunca he disfrutado tanto una recreación espacial.

    • Esa visión utilitaria como dices de la exploración espacial es un detalle magnífico («¿me da una almohada y una manta?») Te ofrece una visión del espacio y el viajar por él distinta a la habitual y, en teoría, no muy lejana… si es que llegamos.

      Tanto tu reseña como tu comentario son una maravilla. Me gusta mucho la visión que das sobre lo de «empujar al individuo más allá de su humanidad». EL personaje de Brad Pitt es más un robot, con sus pulsaciones controladas, sus movimientos lentos y su voz en off que, estoy de acuerdo, es de lo mejor que tiene.

      No me importa que no sea realista, eso es lo de menos. La historia ha de estar al servicio de la perfección técnica; al menos en este caso, donde se cuenta (o se pretende) contar una historia intimista y personal y no una historia de cifi dura.

      Pero la historia intimista en sí es lo que no me convence, por un lado. Lo de «intimista» se lo han puesto rápido, es un adjetivo que ya estaba antes de que saliera la película. Es el modo en que la han vendido. Incluso he llegado a leer que es una mezcla entre «cine de autor y gran superproducción», o algo así. Esto me parece ya demasiado.

      El héroe no creo que roce la psicopatía, creo que posee una capacidad emocional casi nula. Además, no me parece que esté bien trazado su perfil. Entiendo que debe variar a lo largo de la historia pero hay elementos básicos que no aparecen hasta la mitad o más. O al menos esa fue mi impresión.

      VAMOS CON SPOILERS

      La relación hijo/padre (que no padre/hijo, esto es importante; el foco parte del hijo aquí) es una al principio y otra a partir de la mitad. Al principio no me queda claro si le odia, lo adora o qué. Luego sí llega a decir que «no quiero ser tú». Si reúno todas las frases (en off la mayoría, también algunas en on) del protagonista sobre el padre y las pongo juntas, en un discurso lineal, creo que se tambalea. Hay cambios que no van sostenidos por lo que ocurre antes. Las bases de esa relación se van estableciendo durante toda la película, y hay mucha previsibilidad: sabes cuándo va a fallar la evaluación, sabes qué va a pasar con el padre… (yo rezaba para que hubiera un bicho, un alien, un algo…) Las escenas que aportan dramatismo (como la de la supervisora de la estación de Marte y la relación entre el padre del héroe y los padres de ella) se quedan en nada. No sé, quizás yo estaba dormido o había desconectado por completo después de la escena de «indios y vaqueros» con los coches en la luna.

      El problema para mí no es tanto la historia en sí, que sí me gusta. Es fácil verse reflejada en ella, tanto en el padre que abandona todo por su vocación o sueños, como la del hijo que se ve obligado a «recolocar» al padre en una nueva posición mental y moral. Lo que no me gusta es, precisamente, el escenario, es decir, el universo. Y adoro el universo (dame una película con una nave y ya me tienes ganado, no hace falta más). Se supone que el universo debería funcionar como metáfora del viaje interior (un enorme espacio vacío, un viaje de dimensiones estelares) pero no casan bien. Es como un salón enorme con muebles pequeños en una esquina y el resto del espacio… vacío.

      Aún así, tanto tu reseña como tu comentario me hacen ver la película de un modo nuevo. Y es que el que sabe escribir reseñas (y escribir, a secas) pues sabe. 🙂

      Un abrazo.

      • Guao. ¡Uf! Los he leído a ambos, Avedon e Iborra . No, no he visto la película (acá en Venezuela no está en cartelera). Solo me atrevo a extraer con pinzas:

        «EL personaje de Brad Pitt es más un robot, con sus pulsaciones controladas, sus movimientos lentos y su voz en off que, estoy de acuerdo, es de lo mejor que tiene. »

        «El héroe no creo que roce la psicopatía, creo que posee una capacidad emocional casi nula.»

        ¿Creen ambos que esta falta de empatía con el protagonista (papel de Brad Pitt) haya desmerecido al filme, lo haya perjudicado?

        • Hola, Jimmy

          Has hecho muy bien en leer a Avedon! 🙂

          No sé si hay una falta de empatía con el personaje de Brad Pitt, creo que no. Otra cosa es su capacidad expresiva nula, es decir, la falta de empatía la muestra el personaje (no sé si te habré entendido mal). No me refiero a su cualidad como actor (aquí en España las películas las vemos dobladas en el cine, y eso se lleva gran parte de la interpretación aunque tengamos buenos actores de doblaje, que los tenemos), sino a que la psicología y forma de ser del personaje es controlada, pausada (normal si se tiene en cuenta que es uno de los mejores astronautas).

          No creo que sea ese aspecto, para mí, el que perjudique a la película; más bien es que toda la base de la relación con su padre, sus sentimientos, etc., no están bien establecidos desde el principio. Se van desvelando, sí (y eso sería el viaje interior del personaje) pero a veces me da la sensación de que hay matices, sentimientos, que se van añadiendo «sobre la marcha».

          Aplaudo el escenario del espacio para esta historia, pero me resulta muy desequilibrado tanta magnitud de escenario con respecto al interior, al drama interno, que no es por sí mismo lo bastante potente. Claro que me gustan las historias psicológicas y la dimensión humana, y quizás por eso presto más atención a eso, para lo bueno y lo malo.

          Se me ocurre ahora mismo esta reflexión, después de leer tu comentario: creo que el desarrollarse en el espacio y cubriendo una distancia estelar tan amplia podría aportar algo a la parte interior, y viceversa: el drama personal podría reflejarse de mejor manera en ese vasto escenario, pero al final ninguna de las partes termina de beneficiarse de la otra.

          Puedes preguntar a Avedon a ver qué opina él. 🙂

          Gracias por el comentario.
          Un saludo!

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