Deseo de todo corazón que revientes.

Que digas eso que llevas tiempo queriendo decir pero te lo callas; que se lo digas a quien corresponda, incluso a ti mismo si hace falta. Que te digas lo bueno y lo malo y lo de en medio. Que se lo sueltes a los vivos y a los muertos, que el estar muerto no redime una vida y si no pudiste mandar a la mierda a alguien puedes mandar a la mierda su memoria, que nadie descanse en paz si tú no tienes paz.

Que revientes en halagos, en palabras de aprecio y de amor, de consuelo. Que mires con los ojos abiertos y no te canses y te ahogues de tanto mirar si hace falta.

Que todo lo que contienes salga, explote y se expanda. Que manche a los que están cerca y salpique a los que están lejos y que no te preocupes en recogerlo como se recoge la mierda de un perro. Todas las ilusiones, esperanzas y anhelos, los sueños que has guardado y empaquetado en los rincones de tu anatomía porque ya era tarde, porque no era posible, porque no tenía sentido: que revienten, que revienten se esparzan por toda la calle, por tu casa, en el trabajo o en el autobús. Otros revienten cuando revientes tú.

Que se rompan los muros de contención que construiste, los diques que se levantaron con los sedimentos de lo callado, lo disimulado, lo rechazado y lo adecuado. Que revientes ante tu jefe, o tu amiga, o tu vecina o tu pareja. Que sea tal el zambombazo que nadie encuentre el modo de contenerlo ni la palabra para castigarlo.

Que respires por cada órgano, por cada víscera. Que la luz del sol te atraviese sin nada que la detenga, que la lluvia te moje por dentro, que el viento te acaricie en lo más íntimo y siga su camino después de ti pero llevando algo tuyo.

Que esa mota de ilusión, esa semilla de proyecto, esos tenues destellos de sueños brillen tanto y tan de repente que a tu cuerpo no le quede más que rendirse y deshacerse, desintegrarse, porque se quedó ya pequeño hace mucho para contener tanto.

Revienta, ojalá revientes. Sin medida, sin cuidado. Que se pongan a cubierto los miedosos y que se mueran en la explosión los críticos. Que se aparten los cobardes. Que se desvanezcan los sabios, los prudentes y los comedidos. Que sólo haya explosión, reventón.

Eso es lo que deseo para ti. Que ojalá revientes.

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