Para mí la fantasía ha sido siempre un mago haciendo magia, puertas mágicas en las calles de la ciudad, o mundos mágicos que están aquí al lado del nuestro. Supongo que porque mis primeros encuentros con la fantasía fueron El señor de los anillos, la serie de dibujos animados Dragones y Mazmorras y otras novelas y películas relacionadas. Ese concepto primitivo de fantasía se superpone a lo que habían sido mis lecturas anteriores: Agatha Christie, Poe, Lovecraft… que reúnen otros de mis elementos básicos y favoritos: el misterio, el terror y lo sobrenatural. Y luego llegó Clive Barker con su grandérrima novela Sortilegio que supongo es fantasía oscura (ni idea) con toques de horror… Muchos, muchos años después, leí Elantris y mi cabeza hizo bum y mi corazón bam y me encantó y dije “esto también es fantasía”, pero no es ni Poe, ni Lovecraft ni dragones ni mazmorras ni Barker…

En fin, que ponerle puertas al campo es factible pero inútil, y poner cercas a la fantasía es inútil pero factible.

¿Qué es la fantasía?

Yo sé lo que es para mí y tú sabes lo que es para ti. No hace falta más. Pero el fetiche de la delimitación, la definición, el demarcar y concretar (es decir, excluir) es afrodisíaco para mucha gente. Así que busqué por internet y encontré esto en la página de Tv Tropes:

Fantasía es cosas con magia, sin contar poderes psíquicos, ni magia a partir de tecnología, nada con intención de ser amenazante, ni realismo mágico, ni nada fuertemente religioso o la tecnología detrás de la magia, ni… ¿a dónde nos lleva este tipo de definición?  Mientras que el núcleo del género de la fantasía es bastante claro, no hay ninguna definición sucinta que lo abarque todo. El límite con la ciencia ficción es notoriamente ambiguo y la frontera con el horror no es menos difusa

Tv Tropes

Resumiendo: hay un “núcleo claro” pero delimitar y separar qué es fantasía de otros géneros es más complicado. Eso lo sabemos todos en nuestras entrañas: fantasía, ci-fi y terror van cogidas de la mano. Si lo digo yo o cualquier otra persona igual de irrelevante la masa lectora puede decir que no; si lo dice Ken Liu en El zoo de papel entonces decimos que claro, es obvio (y lo dice, más o menos así, en el prólogo de ese libro)

Según Tv Tropes, las características comunes de la fantasía son:

  • Un mundo secundario, cuya conexión con nuestro mundo actual oscila entre lo nominal y lo inexistente.
  • Ideal pastoril al que recurren muchos géneros de fantasía, con profusión de escenarios de tipo medieval, aunque haya otros géneros que, de forma intencionada, se sitúan en otros escenarios opuestos o diferentes.
  • Magia y poderes: magia casi siempre presente aunque varía el papel que juega en la historia, yendo desde algo omnipresente hasta algo conocido sólo para algunos personajes.

¿Cuántos géneros de fantasía hay?

La respuesta es: muchos. Puedes buscar listas y listas de géneros de fantasía por internet y ninguna coincide por completo. Pero sí hay un mínimo de géneros comunes (y un múchimo de géneros que no coinciden). Hagamos como en ciencia: regresión a la media y nos centramos en aquellos en los que “existe acuerdo” (no puedo evitar reírme con esto de “existe acuerdo”)

Por ejemplo, Nicola Alter (cuyo blog me encanta) señala estos géneros: alta fantasía/fantasía épica, baja fantasía, de portales, urbana, contemporánea, paranormal/romance paranormal, romance/alta fantasía romance, adolescentes, juvenil/infantil, espada y brujería/heroica, medieval (incluye a su vez el subgénero Artúrica), histórica, cómica, científica, grimdark, gótica/dark y new weird.

Después de leer la entrada de Nicola Alter parece que hay bastante flexibilidad hacia los elementos típicos de cada género. Me pregunto: ¿cuáles son los elementos mínimos necesarios para cada decidir a qué género pertenece? ¿Hay de hecho un mínimo de elementos necesarios para que una novela sea de fantasía? ¿Quién lo decide?

Otro artículo que me pareció interesante fue este de Jessica Miller titulado Descubriendo tu rama de fantasía

¿Alguna vez has cogido un libro de fantasía y te ha encantado, y entonces has probado con otro y te das cuenta de que no funciona para ti, que no es lo que buscas? ¿Tus amigos se han quejado de que no conectan con la fantasía, pero cuando les preguntas, sólo han probado uno o dos libros antes de renunciar a todo el género? ¡Si contestas que sí a cualquiera de las preguntas, puede que tú, o alguien que conoces, necesitéis descubrir cuál es vuestro «tipo» de fantasía!

Jessica Miller

La recomendación es encontrar qué género de fantasía es el tuyo, con cuál puedes disfrutar o qué tipo de historias te pueden enganchar. Jessica Miller dice que como la fantasía es un género que está evolucionando continuamente, algunos escritores retuercen los géneros, los mezclan, pero que hay algunos que permanecen como “verdaderos” y que pueden ayudarnos a buscar el tipo de historia que queremos.

Mi impresión tras leer esto es que hay unos géneros “básicos” (o “auténticos” en palabras de la autora). Si existen géneros básicos en fantasía, ¿podemos establecer cuáles son? Es decir, los géneros básicos y suficientes para cubrir toda la fantasía. Además, si son géneros básicos, los criterios para determinar si una historia es de un tipo u otro han de ser claros, explícitos y… excluyentes. 

Otra cuestión que me planteo es la de los subtipos de fantasía como una función de utilidad para el lector: saber qué vas a encontrarte y qué no en una novela antes de empezar a leerla. ¿Limita esto la experiencia lectora? ¿Nos hace movernos en los mismos círculos una y otra vez? 

¿Qué define a un género de fantasía?

Aunque parece haber acuerdo sobre ciertos géneros (en especial alta y baja fantasía, grimdark, urbana) en otros casos las definiciones o ejemplos de cada uno no coinciden de una lista a otra. Hay algunos géneros que parecen permanecer como “verdaderos”, como una especie de categoría básica.  ¿Son acertadas las divisiones en estos subgéneros? Es más, ¿son necesarias? La cuestión aquí está entre si son suficientes, por un lado, y necesarias, por otro.

¿Hay un mínimo de categorías ya existentes que sean suficientes para establecer unas divisiones formales adecuadas? ¿Son necesarios nuevos subgéneros? ¿Señalan alguna división necesaria de verdad, más allá de diferencias en tecnología, escenarios…?  Por ejemplo, Ken Liu, autor de la trilogía La dinastía del diente de león (no pasé del primer tercio del soporífero La gracia de los reyes) ha “creado” un nuevo «género»: el silkpunk:

La estética “Silkpunk” describe el vocabulario tecnológico usado en La Gracia de los Reyes y su secuela, El Muro de las Tormentas. De la misma forma que el steampunk es una mezcla de fantasía y tecnología de la época victoriana, el silkpunk es una mezcla de fantasía y tecnología inspirada en los prototipos de la antigüedad del lejano Oriente. Comparado con el steampunk, el silkpunk se centra más en materiales orgánicos (seda, bambú, plumas, cuero, conchas, coral, cáscaras de coco, etc.) y en la biomecánica.

Ken Liu

Si escribo una novela mezclando fantasía y tecnología inspirada en artefactos basados en los prototipos de da Vinci, ¿es Vincipunk? O un Egyptpunk, basado en la tecnología del antiguo Egipto. ¿Afrofantasía? Son ejemplos algo ridículos y extremos, pero…  ¿Es suficiente una diferencia en la estética de la historia para crear un género nuevo? ¿Sería esto un ejemplo de “criterio menor” frente a un “criterio mayor” como el que, pongamos, separa alta y baja fantasía?

Recapitulando preguntas que me voy haciendo: ¿hacen falta estipular tantos subgéneros? ¿Cuáles serían, de haberlos, los pilares o criterios mínimos o necesarios para clasificar la fantasía? ¿Existen esos criterios o géneros “mínimos y suficientes”?

«Advertencia: puede contener trazas de dragón»

La categorización reduce la incertidumbre. Y no nos gusta la incertidumbre. Si un elemento no encaja en las categorías que ya tenemos en nuestra mente nos da agobio. El cerebro trabaja para reducir la incertidumbre y categorizar los acontecimientos dándoles sentido. Y esa reducción de la incertidumbre nos produce placer, nos recompensa.

Así, ante algo original, nuevo, inesperado o demasiado transgresor (en literatura de fantasía o en lo que sea) la primera reacción es darle un sentido, entenderlo. Un modo de hacerlo es clasificarlo, darle un significado, incluso creando una nueva categoría que antes no existía si es necesario. Así para el futuro ya tenemos una experiencia previa conocida en caso de enfrentarnos a algo similar o parecido, o también sabemos dónde volver a encontrarlo si lo queremos buscar de nuevo… o dónde está para evitarlo.

¿Es posible que  estemos creando un género para cada idea o aspecto, una categoría para cada elemento distintivo? Un término nuevo para un género cuya única diferencia con respecto a otro sea la estética, la tecnología, lo forestal, lo apocalíptico… de modo que acabamos creando una categoría (género) para cada historia, para cada mundo creado, para cada novela o autor. Llevando al extremo este planteamiento: donde cada novela acaba siendo a la vez una categoría en sí misma. 

Una categoría puede ser un punto de partida o un punto final. Como punto de partida plantearía una cuestión: personajes de moral ambigua, por ejemplo. Como final, es una etiqueta de información del producto: qué ingredientes lleva, qué no lleva, qué te vas a encontrar. 

Tantos subgéneros de fantasía, ¿limitan nuestra capacidad de disfrutar de la fantasía, yendo sólo a por aquello que nos gustó una vez? ¿Estaremos perdiendo alguna experiencia en la fantasía si nos guiamos – y escribimos – según los subgéneros de fantasía “que existen”? 

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La versión original de esta entrada es de 2017. En aquel entonces, Susana Torres dejó algunos comentarios que quiero incluir aquí (un extracto):

Para mí es genial que haya tanta variedad de géneros dentro de la fantasía (y que surjan otros nuevos). Eso significa que siempre está evolucionando, recreándose y adaptándose al gusto de los nuevos lectores y escritores.

Las etiquetas son muy importantes y necesarias, aunque no desde un punto de vista literario, sino de marketing editorial. Visibilizan el libro, lo hacen destacar, ya sea por su temática original (…) o por parecerse a otros de un determinado subgénero. Por ejemplo, si en este momento alguien dijese que está escribiendo un libro silkpunk, todos lo entenderíamos al momento (…) Yo creo (y espero) que el género fantástico continuará diversificándose, redescubriéndose y «etiquetándose». De este modo seguirá atrayendo a los lectores (…)

Susana Torres

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Imagen de portada: Willgard Krause (Pixabay)

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