Narrativa fantástica y el triunfo de la imaginación

La fantasía es (también) cosa de viejos

Me encuentro con frecuencia en Twitter a gente quejándose de que todos los personajes de las novelas de fantasía responden a estereotipos: el hombre guapo, fuerte, de sonrisa pícara; la mujer guapa, decidida, atrevida, de cintura estrecha. Comparto con esa gente que es necesario que haya otro tipo de personajes en las novelas.

Sin embargo, un poco más abajo de mi TL en Twitter encuentro dibujos de fanart, hechos por lectores/as, donde ¿qué personajes aparecen? Los guapos, las guapas, jóvenes, senos turgentes, anchas espaldas. La hipocresía es común en todos los sitios pero en el mundillo literario-fantasioso-escritoril tiene como cierta solera.

No voy a hablar de eso (ya lo hice en Twitter), ni vengo a señalar la necesidad de que haya todo tipo de personajes (gordos, calvos, feos, senos menos turgentes, no senos, culos caídos, etc.) Yo vengo a hablar de viejos.

Esto no es una reseña

Reyes de la tierra salvaje, de Nicholas Eames, publicado por Trini Vergara Ediciones, es el ultimo libro que acabo de leer. Esto no es una reseña porque yo no escribo reseñas. Puedes encontrar algunas por la red.

Si tuviera que reseñar algo del libro diría que me ha gustado mucho sobre todo por los personajes. La traducción es rara a veces (algunas expresiones que uno no espera encontrar en un libro de fantasía) tal vez una licencia del traductor para adecuarse a ese lenguaje y tono divertido del autor. Porque el estilo como está escrito es otro punto a su favor (aunque tardé en hacer las paces con ese estilo): a veces sientes que el autor está a tu lado contándote la historia, quiero decir a tu lado de verdad: a mí me sacaba en ocasiones del libro. Pero una vez que superas eso y te acostumbras no hay más problema. De hecho al contrario: más de una carcajada he soltado precisamente por esa forma de contar la historia.

Y hasta aquí mi reseña. Ahora vamos a por la penúltima.

La penúltima y nos vamos

Nunca se dice «la última» cuando estás tomando cerveza con amigos en un bar, sino que has de decir la penúltima. Y esa idea de «una más y ya está» es la esencia del libro.

He empezado hablando de protagonistas estereotipados que a nadie le gusta pero todos repiten porque hay que darle a la gente lo que la gente quiere (aunque diga que quiera otra cosa) Y ese es el GRAN ACIERTO de esta novela: sus protagonistas. Una panda de viejos cuyas rodillas crujen, cuyas espaldas crujen, cuyo… todo cruje y duele. Calvos, gordos, cansados. Aunque, hay que decirlo, en las escenas de batalla a veces se roza lo irreal porque no puede ser que un personaje apenas pueda con su alma tres páginas antes y ahora esté rodando y dando espadazos como si fuera un veinteañero.

Se lo perdono porque yo estoy más cerca de los personajes que del veinteañero. Y a eso es a lo que voy (tengo 45 según el DNI pero mentalmente no he pasado de los 20)

Personajes viejos que se reúnen para vivir una última aventura. Un grupo de amigos que decide dejar lo que tienen (esto es muy importante) para embarcarse en una aventura que no promete final feliz en principio.

¿Demasiado joven para ser mago, demasiado viejo para ser guerrero?

De entre los muchos clichés (que tanto nos molestan pero de los que no podemos dejar de beber como si fuesen droga líquida) está el del mago anciano sabio junto al guerrero fuerte. En este libro, por suerte, los protagonistas son guerreros viejos. Hay también un mago viejo, como todos ellos.

De entre las ideas y borradores que tengo en el cajón, como todo buen hijo escritor de vecino, hay varias donde los protagonistas son viejos. Digo protagonistas, no secundarios. La vejez aparece casi siempre asociada a papel secundario de mago y mentor, nunca de figura principal. O al menos nunca de figura principal que enarbola espada y escudo, y reparte mamporros.

Un personaje anciano como protagonista de una aventura como esta tiene mucho, pero mucho, que ofrecer. Y este libro creo que lo hace. Personajes que no evolucionan hacia delante, que no se transforman ni acaban siendo al final de la historia distintos a como eran al principio. Estos personajes se pasan gran parte del tiempo mirando hacia atrás.

Alguno desea volver a lo que ha dejado en su hogar. Otro mira hacia atrás y no quieren volver porque ve que no era feliz. Otro mira hacia un «atrás» que es el pasado y lo que perdió. Otro no tiene un atrás donde mirar. Y otro mira sólo hacia delante. Ese objetivo es el que es hace avanzar a todos, porque son una banda, son amigos, y se han reunido para tomarse la penúltima.

Y ese es para mí, repito, el gran valor de este libro, por encima de todo lo demás. Que los personajes son viejos pero no por ser viejos son mentores. No. Son los putos protagonistas, porque se puede ser viejo y liderar una historia. Con sus achaques, sí, pero también con una visión y perspectiva de la vida que jamás tendría un mozalbete joven de anchas espaldas o una picaruela jovencita de largo cabello rojo.

Viejos fantásticos

Me gustaría que gente mayor, de la edad de los protagonistas, leyeran este libro. Tal vez un hombre o mujer de 60, 70 u 80 años no se identifique con el impetuoso joven de melena castaña y fuertes brazos per sí lo haga con un guerrero que echa de menos sus calcetines porque tiene frío en los pies.

Tal vez, con suerte, este libro anime a más escritores a escribir historias de fantasía con viejos como protagonistas sin necesidad de ser ni sabios, ni prudentes ni hostias. Porque la edad no lleva automáticamente madurez. Como te he dicho antes, yo no he pasado mentalmente de los 20 y no se si llegaré a hacerlo algún día.

Las historias con viejos como protagonistas nos permite poner el foco en ciertos temas (psicológicos, morales) que tal vez no es posible hacer con protagonistas jóvenes y turgentes.

Y si conoces historias de este tipo, con señores mayores que hacen cosas (que es como llamo yo a este libro con mis compañeros del club de lectura) cuéntame, que me interesa.

La penúltima, y a casa.

(Por cierto, Moog, el mago, es mi personaje favorito. Pero eso no sorprende a nadie que me conozca, claro)

2 comentarios

  1. una editora

    Me ha encantado este artículo. Yo siempre he pensado lo mismo, y podemos incluso ir más allá del género fantástico, hay poca representación de viejos en toda la literatura en general. Y de viejas ya ni te cuento. Si aparece alguna prota de más de 40 años ya me parece toda una revolución.

    • oscariborra

      Hola!

      Tienes toda la razón sobre las protagonistas de más de 40. Parece que el rol de protagonistas está reservado a jóvenes mientras que los viejos han de ser mentores.

      ¿Has leído Tehanu? De Ursula K LeGuin. Qué libro y qué personaje. Maravilloso: una mujer ya anciana que se pregunta quién es ella (después de todo lo que ha pasado en los libros anteriores)

      Me alegro que te haya gustado y muchas gracias por comentar!

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