Ya llegó. Detrás de las nubes, escondida entre la lluvia, acecha la primavera, esperando poder colarse por una rendija. Hemos vencido a la oscuridad, los días se alargan y tenemos más horas de sol. Es el final del túnel, el triunfo victorioso. Pero, ¿de verdad lo es? Tal vez no del todo: basta una mínima helada para que la primavera se retraiga, una pequeña borrasca para que la explosión de color y luz se vea ensombrecida.

La primavera es en realidad más débil de lo que parece. Su fuerza radica en ser el principio del triunfo, el anuncio del verano. Como una continua esperanza, una promesa, la luz que aguarda tras ese recodo del camino. Sabes que está ahí, tarde un poco más o menos. Y cuando llegue, se llevará todo el frío y la oscuridad consigo. Pero de forma paradójica es esa debilidad, el ser sólo un principio, donde radica su fuerza.

La primavera es un renacimiento, literal y metafórico. Lo que parecía muerto sólo estaba dormido. El hechizo que mantenía al reino congelado, desaparece. Lo que creíamos perdido vuelve, los amores se inician o se retoman, lo estancado fluye… Es una estación de inicios.

Inicio, renovación y la llegada de la luz

La idea de renacimiento es también un elemento de la fiesta pagana de Easter (pascua) cuya celebración coincide con el inicio de la primavera, días arriba o abajo según conveniencias de cada calendario. El símbolo del huevo en esta fiesta tiene su sentido:

son símbolos de renacimiento y renovación: la vida brota de este objeto inanimado que no ofrece ninguna pista de lo que contiene.

Scientific American

Ese mismo artículo dice que contrariamente a la creencia más o menos popular, Easter (Pascua) no está derivado de Ishtar, diosa del amor, la guerra y el sexo, sino que proviene del alemán Eostre, la diosa del amanecer, portadora de la luz. 

La primavera trae la luz tras la oscuridad del invierno, y esa luz es un símbolo de renacimiento, de un nuevo comienzo.

Primavera y la rueda medicinal

En la rueda medicinal, y siguiendo a Christa Mackinnon al igual que en las otras entradas sobre las estaciones, la primavera se asocia con el Este:

El Este es donde todo comienza y termina y comienza de nuevo. Está asociado con la luz, ascensión, con el mundo superior y el espíritu. Es donde buscamos una visión superior, creatividad e iluminación. Es también el lugar donde cosecharemos el fruto de todo lo que hemos trabajado alrededor de la rueda de la vida. Cosecharemos iluminación, o ilusión y dolor.

Christa Mackinnon

La primavera puede ser una fuente potencial de dolor. Salimos del invierno, de la oscuridad y la quietud para darnos cuenta de que el resultado final no era el esperado. La primavera puede ser un personaje o una fuerza maligna tanto como cualquier otra. La bruja de la bella durmiente no ataca con frío y nieve, por ejemplo, sino con pinchos, con plantas que crecen de forma desmesurada. 

El Este (primavera) tiene aspectos positivos y negativos. Los positivos son:

las plegarias, la meditación, los actos creativos, el éxtasis y otras prácticas espirituales que aportan iluminación. Es el lugar de nuestro “espíritu infantil”, un aspecto de luz interior

Christa Mackinnon

Y por otra parte, los negativos:

son el abuso y el uso inadecuado del poder espiritual que no se halla enraizado” Es decir, un uso de esa energía o poder de modo egoísta que lleve a cierto daño propio. “Para conducir esta energía de forma positiva necesitamos la compasión del Sur, el enraizamiento del Oeste y la sabiduría del Norte.

Christa Mackinnon

La primavera como elemento en la fantasía

Llega la primavera. Nos alegramos. Nos relajamos porque el clima cambia. En realidad bajamos un poco la guardia. Además, estamos ocupados en empezar a trabajar, sembrar, preparar. Tenemos ganas de sol, tenemos hambre; queremos alegría, diversión y sexo. ¿Qué mejor momento para ser atacados por una entidad malvada? Somos vulnerables en primavera.

La primavera puede ser también portadora de oscuridad y peligro. No todo lo que está en la oscuridad es malo ni todo lo que está a la luz es bueno. La primavera puede engañarnos con más facilidad. Salimos prestos a la calle porque hace sol, y no recelamos de esa anciana sentada en la plaza del pueblo, aunque no estemos seguros de haberla visto antes. Sí, echamos dos veces un vistazo a esos forasteros que acaban de llegar a la aldea diciendo que van camino a no sé dónde, pero no estamos tan en guardia como si fuera otro momento del año. Hay luz, calor y mucho por hacer. ¿Qué mal puede pasarnos cuando el sol comienza a brillar y las flores comienzan a brotar?

Pero si has leído suficientes historias de terror sabrás que a veces los mayores miedos son aquellos que tienen lugar a plena luz del día, un martes por la tarde, en los sitios conocidos como el salón de tu casa o las calles de la aldea. ¿Y si la primavera fuese la estación en la que los espíritus diabólicos que han sido desterrados a la Zona Fría aprovechasen para volver a la tierra, liberados de su sueño eterno por el sol naciente? ¿Y una historia en donde la primavera anuncia el rejuvenecimiento de antiguas diosas de la muerte y el sufrimiento, y que vuelven listas para hacer todo el daño que no podían hacer durante el invierno ya que estaban frías, marchitas? ¿Qué tendrían que hacer los humanos durante el invierno para prepararse? Sería una historia diferente sobre la primavera, porque a veces basta con cambiar algunos elementos para contar historias diferentes.

Con la primavera llega de nuevo la luz, un nuevo amanecer. ¿Por eso en la fantasía épica se parte siempre -o casi siempre- al alba? Una recomendación para la salud mental es trabajar las amistades positivas en primavera. ¿Por eso se crean grupos, como la Comunidad del Anillo, de cara a emprender una aventura? ¿Son las odiseas en grupo para la primavera y los viajes solitarios para el otoño?

Espejito, espejito ¿quién es la más bella del reino? La juventud y la belleza están presentes como signo de poder máximo en las magas y brujas malvadas, que buscan ese poder para volverse jóvenes y bellas al mismo tiempo que, al estar jóvenes y bellas de nuevo, su poder aumenta. Qué curioso, no recuerdo ahora a ningún villano que busque ser guapo y joven, sólo poderoso. ¿Estándar de belleza, machismo? Puede, o también puede – sin ser dos opciones excluyentes – que se trate del simbolismo del poder en su punto álgido. La fuente, el eterno principio. La juventud como la eterna primavera, aunque pueda ser una primavera corrupta.

Final y principio: aniquilación

Las alergias nos recuerdan que la naturaleza sigue siendo demasiado para nosotros, y que el estallido de primavera que tanto celebran los personajes de una historia podría igualmente acabar con ellos. Un inicio, sea de lo que sea, conlleva fragilidad y es una situación que no está exenta de peligro.  Es casi como si nuestro cuerpo pareciera rechazar un nuevo principio, un nuevo cambio, lo cual tiene sentido. ¿Somos lo bastantes fuertes para la primavera, para cada primavera?

Vemos la primavera como algo que se despliega ante nosotros, bajo nuestros pies, con nuestro punto de vista habitual: nosotros en el centro y la primavera a nuestro alrededor. Pero la primavera, como toda la naturaleza en sí, va a su bola y le importamos bien poco nosotros.  Ella es un nuevo inicio, y como todos los comienzos, promete acción, movimiento, aventura, desafíos y la posibilidad de riesgos.  ¿Estás listo para la primavera?

Puedes leer las otras estaciones aquí: Verano, Otoño, Invierno.

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