Ya llegó. Detrás de las nubes acechaba la primavera esperando poder colarse por una rendija. Hemos vencido a la oscuridad, los días se alargan y tenemos más horas de luz. Es el final del túnel, el triunfo victorioso. Pero, ¿de verdad lo es?  Porque basta una mínima helada para que la primavera se retraiga. Basta una pequeña borrasca para que la explosión de color y luz se cubra de sombras. ¿Podría la primavera traer peligro y oscuridad en las historias de fantasía además de luz?

La primavera es en realidad más débil de lo que parece. Su fuerza radica en ser el principio del triunfo, el anuncio del verano. Como una continua esperanza, una promesa. La luz que aguarda tras ese recodo del camino: cuentas con ella, sabes que llegará más pronto o más tarde. Y cuando llegue, se llevará todo el frío y la oscuridad consigo. Pero la paradoja es que su fuerza radica en esa debilidad que le confiere el ser sólo un principio.

La primavera es un renacimiento, literal y metafórico. Lo que parecía muerto sólo estaba dormido. El hechizo que mantenía al reino congelado, desaparece. Lo que parecía perdido vuelve, los amores se inician o se retoman, lo estancado fluye… Es una estación de inicios.

Es curioso: hemos de prepararnos para la primavera del mismo modo que hemos de hacerlo para el invierno. No necesitamos acumular leña ni tener los tejados listos para que aguanten la nieve; no hace falta tener comida acumulada ni resguardarse junto al fuego. Lo que necesitamos es prepararnos para salir al exterior. A los caminos, a los encuentros. ¿Hay mejor momento para iniciar una aventura épica que la primavera?

La idea de renacimiento es también un elemento de la fiesta pagana de Easter (pascua), el antecedente pagano del Domingo de Pascua cristiano y de la fiesta de Pascua de conejitos y huevos de chocolate. Su celebración coincide con el inicio de la primavera, días aquí o allá según conveniencias de cada calendario.  Según nos cuenta este artículo de Scientific American, el símbolo del huevo en esta fiesta tiene su sentido:

Son símbolos de renacimiento y renovación: la vida brota de este objeto inanimado que no ofrece ninguna pista de lo que contiene (…) es un símbolo que posee este significado mucho antes de que el Cristianismo lo adoptase 

El artículo dice que contrariamente a la creencia más o menos popular, Easter (Pascua) no está derivado de Ishtar, diosa del amor, la guerra y el sexo, sino que proviene del alemán Eostre, la diosa del amanecer, portadora de la luz.  De nuevo, la llegada de la luz.  

Hasta ahora tenemos que tenemos que la primavera es inicio, luz, renacimiento.  Llega la primavera y nos alegramos. Nos relajamos y animamos porque el clima cambia. En realidad, lo que hacemos es bajar un poco la guardia (aunque nuestros cuerpos reaccionan ante ese peligro que es la estación de las flores con todo tipo de señales como la astenia o las alergias). Además, estamos ocupados en empezar a trabajar, sembrar, preparar. Tenemos ganas de sol, tenemos hambre; queremos alegría, diversión y sexo. ¿Qué mejor momento para ser atacados por cualquier fuerza maligna?

Piensa en esto: la primavera es el mejor momento para cualquier enemigo que quiera atacarnos, tal vez mejor que el invierno. En el invierno estamos refugiados en nuestras casas, en las aldeas. En la primavera salimos al exterior donde somos vulnerables. Escondida tras ese colorido de flores y alegría podemos encontrar el veneno. No todo lo que está en la oscuridad es malo ni todo lo que está a la luz es bueno. La primavera puede engañarnos con más facilidad.

Salimos prestos a la calle a disfrutar del sol y no recelamos de esa anciana sentada en la plaza del pueblo, aunque no estemos seguros de haberla visto antes en la aldea… Sí, echamos dos veces un vistazo a esos forasteros que acaban de llegar diciendo que van camino a no sé dónde, pero no nos preocupamos más porque es primavera y la gente está iniciando viajes, buscando aventuras… Hay luz, calor y mucho por hacer. ¿Qué mal puede pasarnos cuando el sol comienza a brillar y las flores comienzan a brotar?  Pero si has leído suficientes historias de terror sabrás que a veces los mayores miedos son aquellos que tienen lugar a plena luz del día, un martes por la tarde, en los sitios conocidos como el salón de tu casa o las calles de la aldea. 

La primavera también puede ser oscura. Hemos visto que el poder de la primavera es el poder de un nuevo inicio. Un final y un nuevo comienzo. Deja que te cuente algunas historias que tengo en el cajón: ¿y si la primavera fuese la estación en la que los espíritus diabólicos que han sido desterrados a la Zona Fría aprovechasen para volver a la tierra, liberados de su sueño eterno por el sol naciente? ¿Y una historia en donde la primavera anuncia el rejuvenecimiento de antiguas diosas de la Muerte y el Sufrimiento, y que vuelven listas para hacer todo el daño posible que no podían hacer durante el invierno porque estaban frías y marchitas? ¿Qué tendrían que hacer los humanos durante el invierno para prepararse? Sería una historia diferente sobre la primavera, porque a veces basta con cambiar algunos elementos para contar historias diferentes.

No nos olvidemos del rejuvenecimiento, otro elemento simbólico de la primavera. Espejito, espejito: ¿Quién es la más bella del reino? La juventud y la belleza están presentes como signo de poder máximo en las magas y brujas malvadas, las cuales suelen buscar ese poder para volverse jóvenes y bellas al mismo tiempo que, al estar jóvenes y bellas de nuevo, su poder aumenta. Qué curioso, no recuerdo ahora a ningún villano que busque ser guapo y joven, sólo poderoso. Tal vez sí busquen la vida eterna pero no les preocupa tanto ser jóvenes durante toda la eternidad como el hecho de ser inmortales. ¿Sexismo? Puede, o también puede – sin ser dos opciones excluyentes – que se trate del simbolismo del poder en su punto álgido, en la juventud. La juventud como la eterna primavera, aunque sea una primavera corrupta.

Final y principio: aniquilación. Las alergias nos recuerdan que la naturaleza sigue siendo demasiado para nosotros, y que el estallido de primavera que tanto celebran los personajes de una historia puede igualmente acabar con ellos de una forma diferente. Un inicio, sea de lo que sea, conlleva fragilidad y es una situación no exenta de peligro.  Es casi como si nuestro cuerpo pareciera rechazar un nuevo principio, un nuevo cambio, lo cual es comprensible y tiene sentido. ¿Somos lo bastantes fuertes para la primavera, para cada primavera? Vemos la primavera como algo que se despliega ante nosotros, bajo nuestros pies, con nuestro punto de vista habitual: nosotros en el centro y la primavera a nuestro alrededor. Pero la primavera, como toda la naturaleza en sí, va a su bola y le importamos bien poco nosotros.

En definitiva, la primavera es el día después: del invierno, de un ciclo. Un nuevo inicio, y como todos los comienzos, promete acción, movimiento, aventura y la posibilidad de riesgos y desafíos. ¿Estás listo para esta estación?