Narrativa fantástica y el triunfo de la imaginación

Trilogías en fantasía, ¿necesidad o inercia?

El tres es un número mágico. Introducción, nudo y desenlace. Tesis, antítesis y síntesis. Padre, hijo y espíritu santo. Esa magia del tres se extiende también a las novelas de fantasía.

Parece que no podemos evitar las trilogías. No podemos huir, no hay donde esconderse. Ni como lectores ni como escritores. Existe al parecer una ley universal, un Poder Absoluto, que obliga a que toda historia de fantasía sea narrada en tres partes. Y cada parte, un tomo. Y cada tomo, unos veintitantos euros.

¿Hay necesidad de escribir historias de fantasía en forma de trilogía?

Un único libro para gobernarlos a todos

Como casi todo el mundo del gremio de lo fantástico, leí de pequeño El señor de los anillos. Tuve que sacar tres tomos de la biblioteca del instituto, uno cada vez. Ese libro se convirtió en pilar de la futura construcción de mis historias de fantasía. Y no tan futuras: apenas acabé de leerlo empecé una donde los protagonistas decidían llamarse La Compañía, si no recuerdo mal. Y sí, había magos, elfos… en fin.

Abogados que cuidan los derechos de autor de Tolkien: cualquier parecido de La Compañía con La Comunidad es totalmente casual.

Siempre relaciono la «norma» de la trilogía en las novelas de fantasía con El señor de los anillos. No digo que sea ese el origen, pero no me parece muy descabellado pensar que, dado el enorme impacto que esa novela tuvo en futuros escritores, su estructura en tres partes tuvo también su considerable efecto.

Y así (más o menos, que después de todo esto es ficción) hordas de escritores se sientan ante sus ordenadores (antaño máquinas de escribir) y planean su historia de fantasía. Y sin darse cuenta, antes incluso de hacer el mapa, saben que va a ser una trilogía.

¿Cómo pueden saberlo?

Entras a una librería. Ves una portada que te gusta entre el montón. Coges la novela para leer la contraportada… y descubres que es la primera entrega de un trilogía. ¿Qué sientes en ese momento? ¿Alegría? Si la novela te gusta puedes decirte «qué bien, quedan dos más». El innegable atractivo de la cantidad.

Pero con mucha frecuencia el sentimiento es el contrario: «No, no tengo ganas de trilogías. Quiero un libro autoconclusivo».

Un libro en tus manos: uno, sólo uno

¿Recuerdas cuando las novelas de fantasía eran autoconclusivas? De hecho, ¿se usaba ese término antes de la llegada de las trilogías? ¿Existía siquiera?

Algunas de las novelas que leí de pequeño y adolescente, coetáneas (en momento de lectura) de El señor de los anillos no eran trilogías. Hijos de las mareas, por ejemplo, era un sólo libro. Y muy recomendable, si la memoria no me falla.

Hay algo especial en llevar un libro contigo. Un libro que contiene una historia… completa. Cuando lo acabas puedes abrazarlo o acariciar su portada, intentando extraer un «algo más» porque la historia se ha quedado corta, porque no quieres abandonar ese mundo.

Quieres más de esa historia. Más de esos personajes, de ese mundo. Te gustaría que hubiera una segunda parte. La deseas. Y es natural si lo que acabas de leer te ha cautivado.

Pero una segunda parte (incluso una tercera parte) no es lo mismo que una trilogía.

Recuerdo cuando vi en el cine la película Gremlins. Me gustó mucho. Habría visto con gusto dos y tres horas más de película. Por eso cuando salió Gremlins 2, todo era emoción y alegría. Porque iba a volver a ver a esos personajes. Nuevas historias. Nuevos problemas, misterios…

La diferencia entre segunda parte y trilogía es que la segunda parte viene con algo nuevo. Son los mismos personajes y puede que el mismo mundo (escenario) Pero en sí misma es otra historia. Experimentas la felicidad del reencuentro. Puede que justo cuando acaba la primera historia, de modo que la nueva historia empieza al día siguiente. O puede que años después, lo cual, si también han transcurrido años en la vida real desde el momento en que viste o leíste la primera historia, te hace entrar en esa nueva aventura con un pellizco de emoción y nostalgia, y tal vez aprensión, en el estómago.

Igual, pero diferente

Una historia escrita en forma de trilogía no quiere decir que escribas una historia larga (a veces, innecesariamente larga… pero de eso hablaré otro día) y la «partas» en tres partes porque sí.

Si es eso lo que quieres hacer, puedes optar por esto: primero, eliminar lo que sobra. Y segundo, dentro del mismo libro, separar la historia en, por ejemplo, Libro Primero, Libro Segundo, etc., O Primera Parte, segunda Parte… Créeme, funciona.

Porque esa separación tiene sentido cuando el arco de la primera parte se ha agotado, y nace un nuevo arco. Son un final y un nuevo inicio tan claros y tan relevantes para la historia que se benefician del hecho físico de estar publicados en libros diferentes.

Cada uno de esos tomos, divididos de esta manera, exigen que sean digeridos y asimilados como algo único antes de emprender la lectura del siguiente. Incluso aunque el próximo libro comience justo al día siguiente de cuando acaba el primero. Pero entre ese día anterior y el nuevo día ha transcurrido una noche muy larga. Muy larga en la historia y muy larga en el lector.

A no ser que tu historia requiera una trilogía (repito, requiera) puedes despacharla en un solo libro. Eso no hace a la historia menos buena.

No quiero pecar de cínico: yo mismo tengo planeadas trilogías. Algunas, bastante esbozadas. Pero cada historia tiene un latido propio. El final de una y el inicio del segundo libro están separados por algo lo bastante significativo como para que, de no existir tal separación, la historia pierda fuerza. De hecho, la primera y la segunda parte están claras en mi mente; el hecho que las separa, también. Pero entre la segunda y la tercera la cosa no está aún tan perfilada.

Las novelas de Historias de Terramar (Un mago de Terramar, Las tumbas de Atuan, La costa más lejana y Tehanu, que son las que llevo leídas) me parecen una trilogía estupenda por el momento. Cada historia está separada de la otra por una brecha necesaria.

Pero si esa brecha, psicológica y convertida en física con la creación de libros diferentes, no es necesaria, haznos un favor; y háztelo tú como autor: escribe tu historia en un sólo libro.

Uno que quien lo lea pueda abrazarlo al final y acariciar su portada como si quisiera extraer una última esencia.

Quién sabe… dentro de un tiempo la puedas obtener, como lector. O se la puedas ofrecer, como escritor.

2 comentarios

  1. Miguel Castillo

    Las Embrujadas tienen la culpa de todo,jaja. A mí me impactó profundamente El señor de los anillos y una vez escribí una historia que, al releerla pasado un tiempo, era plagio total, jaja.
    Opino que si la complejidad argumental requiere trilogía, bienvenida sea. Pero si la complejidad consiste en añadir por añadir, intentado contar en tres lo que podría contarse en dos o incluso en un libro, ya no me gustan tanto. La idea de que no te dan el carné de escritor de fantasía si no firmas una trilogía habría que desterrarla junto al coronavirus.

    • Óscar Iborra

      Puedo imaginar a todo escritor de fantasía delante del ordenador diciendo: «Por el poder de Tres!» 🙂

      Lo de dar el carnet de escritores da para otra entrada, porque aunque no haya nada oficial al respecto sí que hy una serie de reglas no escritas (o escritas en blogs, que para el caso…) sobre lo que uno tiene que hacer y no las penurias por las que hay que pasar para ser escritor, si quiere conseguir el Carnet Oficial de Escritor. ¡Ja!

      Se me ocurre un aforismo estupendo (yo me lo guiso, yo me lo como) para esto de las trilogías: si la trilogía es necesaría, entonces es obligatoria. Voy a ponerlo en tuiter ahora mismo, que hay que allí hay que cacarear sin descanso!

      Un abrazo!!

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