La entrada anterior, y primera de este blog, era toda una declaración de intenciones. Y casi fallo. ¿Qué cómo iba a fallar? Porque me sorprendí el otro día pensando en lo que iba a escribir a continuación. Si sería bueno. Si sería suficiente. Si sería lo que espera la gente que sigue el blog.

Es muy fácil repetir los errores. No es tan fácil aprender de ellos: eso se queda para los sobres de azúcar. Así que dejemos el azúcar para el café mientras intento hilar sobre la marcha una idea que quiero contarte.

Una idea sobre asesinatos, libros, historias y el maravilloso formato «¿Quién lo hizo?»

Cualquiera puede ser un asesino, pero no todos lo saben escribir

El título de esta entrada recoge el nombre de una novela de Agatha Christie, la mejor escritora de novelas de misterio que ha existido. En concreto, ella domina como nadie jamás lo ha hecho el formato «quién lo hizo»; y creo también que lo ha dominado como nadie nunca lo hará jamás. Ni siquiera yo mismo.

Ya ves, no soy modesto.

Si no sabes qué es el formato «quién lo hizo», abandona el blog. No, espera. Te lo cuento. ¿Has leído alguna novela de Agaha Christie? Pues ya sabes en qué consiste. Un crimen. Una serie de personajes sospechosos entre los cuales se encuentra el asesino, y esto es importante: no es novela negra; el asesino no es un vendedor de aspiradoras que aparece en las últimas veinte páginas. Es alguien que está en la novela desde el principio.

Esa escena final con todos los personajes reunidos en una habitación y el protagonista ofreciendo la solución al misterio. Un misterio que, en teoría, tú podrías haber resuelto de haber estado atento a las pistas que aparecen durante la novela.

Esto no siempre se cumple. A veces esas pistas son demasiado enrevesadas o se basan en dar un salto «deductivo» un tanto… grande, digamos. Incuso la propia Reina, Agatha Christie, comete ese desliz en algunas de sus novelas. Pero a ella se le perdona todo. ¿Por qué? Porque es la mejor.

Puede parecer fácil escribir una novela así. Pero no lo es. El lenguaje de Agatha Christie es sencillo, lo que para algunos significa «poco literario». Sus novelas están ahí, reeditándose cada pocos años. Y siguen vendiendo. Con este panorama es comprensible que haya otros muchos autores que hayan probado suerte con ese formato. Porque, ¿qué dificultad puede tener escribir una historia de crímenes?

Mucha. Toda. Y no sólo eso. No vengo sólo a quejarme de que el resto de novelas que he leído no me gustan. Vengo a decir que, tal vez, ese formato está agotado: ¿ha cubierto Agatha Christie todas las posibilidades de hacer algo nuevo con ese género?

Perdidos en un laberinto

He leído bastantes novelas de corte similar. Y no, las de Sherlock Holmes no son de «quién lo hizo». Sí, hay deducciones, pistas… pero si has leído ambas seguro que asientes con la cabeza, consciente de las sutiles -y manifiestas- diferencias entre unas y otras.

Uno de los desastres más recientes que he tenido la desgracia de leer ha sido Asesinato en el laberinto. A priori, lo tenía todo: un asesinato (siguiendo el formato «quién lo hizo»), un escenario exótico (un laberinto doble), un supuesto protagonista interesante (aunque todas las críticas que leí antes de leerme la novela decían que era horrendo, y en efecto lo es), etc.

Y un elemento más que se me acaba de ocurrir: tenía la disposición para leer ese tipo de historia. La tenía yo, quiero decir. No la novela.

Lo de la «disposición» es algo que tal vez no es importante. Tal vez ni siquiera es real, quién sabe. Me refiero a ese deseo de leer una historia así. No, no es sólo deseo, es algo más: es una rendición de la voluntad, como si la entregásemos a modo de ofrenda, para adentrarnos en lo que podría ser un tipo de prueba, una prueba iniciática incluso: enfrentarnos a un misterio y resolverlo.

¿Qué salió mal con esta novela? Todo. Mal escrita, mal narrada, saltos de una escena a otra apenas contados con una línea (Agatha Christie hace algo parecido, del tipo «cogieron un taxi y fueron a Golber Street», por ejemplo, pero a ella le sale mejor). Personajes insulsos, protagonista aburrido…

Pero si tiene todos los elementos de un «quién lo hizo», ¿por qué sale mal?

Porque un «quién lo hizo» es más que un asesinato, un asesino y una serie de sospechosos.

No todas las Agathas son Agatha

Antes de perderme en el laberinto anterior probé suerte con una novela de Agatha Raisin: La quilche letal. Ni siquiera me acuerdo de quién moría y quién lo mataba. Creo que con eso ya lo he dicho todo. Tengo una vaga imagen de la protagonista: no era del todo un mal personaje, creo recordar.

El formato era el mismo, más o menos, pero el resultado no. Y eso a pesar de que la autora se llame Agatha.

¿Es porque son malas novelas o porque yo soy un amante fiel de Agatha Christie? A pesar de mi devoción eterna a Clive Barker, mis primeros intentos de novela eran del tipo de novelas de Agatha Christie. No hay duda de que todo lo voy a comparar con sus obras.

Sin embargo… no. Hay algo en las novelas de Agatha Christie que el resto de novelas similares que yo he leído no tienen. ¿El qué?

En otras ocasiones en las que he hablado de esto me remito siempre a lo mismo: las novelas de Agatha Christie son novelas sobre la psicología del ser humano, por encima que novelas de asesinatos. Y hay algo en el modo en que esta autora capta, transforma y refleja en forma de novela, con sus clichés y sus afecciones, la psicología humana que tal vez es ahí donde reside el poder que tienen sus novelas.

Pero, ¿y si no? ¿Y si fuera la época? La ambientación, la cultura, la sociedad… Doncellas, el lechero que llega a la puerta, las mansiones y la campiña inglesa. ¿Y si fueran esos elementos? Entonces tendríamos un problema potencial.

¿Y si, simplemente, no podemos escribir más sobre ese género? ¿Y si está… agotado?

Hercules Poirot y el caso del zombi que resucitó por dinero

Tal vez conozcas los «nuevos casos de Poirot»: una serie de novelas escritas por Sophie Hannah que recuperan el personaje del detective belga (no, no es francés) en una serie de nuevos casos.

El «Poirot» que ha construido esta escritora es «algo» que desde luego no es Poirot. Sí, tiene su bigote y su ropa, pero… es alguien por completo diferente. Si has leído novelas de Poirot no reconocerás a ese personaje de estos «nuevos casos».

Y esto nos lleva a una pregunta: las novelas de Agatha Christie se han tachado muchas veces de historias llenas de clichés: un asesinato más o menos rocambolesco, un número limitado de sospechosos, un segundo crimen, una escena final de resolución, etc. Si esto es cierto, ¿por qué son tan difíciles de imitar?

Digo imitar, ni siquiera mejorar. O variar. Imitar: copiar, reproducir. ¿No es fácil reproducir un cliché?

Pues parece que no. De las cuatro novelas del «nuevo Poirot» he leído sólo tres. Me niego a leer la cuarta: demasiado he sufrido ya. Las tramas, al menos lo que recuerdo -y no es mucho- pueden estar mejor o peor. Recoge todo lo de la época: el cliché «ambiental» lo tiene. ¿Por qué fallan?

Si estas historias son un cliché, cualquiera podría hacerlo, ¿no? Si se repiten los elementos, cualquier podría obtener el mismo resultado, ¿no?

Pues parece que no.

¿No se puede crear nada nuevo? Ah, interesante pregunta.

Las siete muertes de Evelyn Hardcastle

Esta novela sí te la recomiendo. Mucho, además. Utiliza el formato «quién lo hizo» con una trama que no está del todo mal. Pero no es por eso por lo que te animo a leerla, sino porque introduce algo nuevo.

Es la historia de un asesinato. La ambientación es la «adecuada», es decir, «victorianismo» a granel. ¿Cuál es la novedad? Un cierto toque de «Black Mirror» como alguien con más prisa que ingenio escribió en su contraportada: en la historia, siempre se repite el mismo día, el del asesinato. Y cada día, el protagonista se «despierta» en el cuerpo de un personaje distinto. Y ese protagonista debe resolver el crimen.

¿Es esto una historia de «quién lo hizo»? En parte, sí. La otra parte le añade un toque novedoso y muy original.

Pero atención al verbo utilizado: añade.

En realidad son dos historias entretejidas: la resolución del crimen y el misterio de repetir el mismo día siendo cada vez alguien diferente. Van juntas, no cada una por su lado. Pero ese «extra» (a lo «Black Mirror» que dice el que escribió la contraportada) es un añadido.

¿Qué significa este añadido? Tal vez que no podamos, simplemente, escribir nada nuevo dentro del género o formato «quién lo hizo» porque ya está todo hecho. En concreto, por la señora Christie.

Piensa en esa idea: un formato agotado. Un género agotado. ¿Y si fuera así?

Y ahora expande esa idea a otros géneros: fantasía, cifi… Escribimos y escribimos, ideamos historias, leemos historias nuevas… pero, ¿y si, en algunos casos, no hubiera nada realmente nuevo que aportar? Sólo contar lo mismo una y otra vez.

Por mi parte, no supone un problema. Quiero escribir historias de «quién lo hizo» y no serán nada nuevo, sobre todo porque mi inspiración (por qué lo llaman inspirarse cuando quieren decir copiar) es Agatha Christie.

Porque seguimos necesitando asesinatos en mansiones con un puñado de invitados entre los cuales está el asesino. Porque nos transporta a otro estado, nos enfrenta a esa prueba que decía antes, una especie de desafío que nos transmuta. No es sólo leer una novela, es resolver un misterio.

El formato «quién lo hizo» es, sin duda, algo mucho mayor que una historia de crímenes. Y volveremos a hablar de él más adelante, estoy seguro.

7 Comments

  • A JJ Connington, Sophie Hannah y MC Beaton no les gusta esta entrada. Pero a mí sí:)

    • Muchas gracias!

      No creo que a Sophie Hannah le importe mucho esta entrada: estará ocupada revisando su cuenta corriente. Sinceramente, dudo mucho que esa mujer sienta pasión (o ni siquiera le guste) Hercules Poirot, porque es imposible que si le gusta haya creado el «Poirot» que ha creado.

      Del «señor ese del laberinto que usted me habla» no voy a decir nada.

      La de la quilche… quizás lea alguna más. He de hacerlo, se supone, si quiero escribir este tipo de novelas. Dicen que de todo se aprende, ¿no? (spoiler: mentira) La protagonista era divertida, creo.

      Gracias por comentar, Y viva Agatha Christie por los siglos de los siglos y las reediciones de la reediciones!

  • Te iba a recomendar mi novela, que sí es negra, negrísima, pero mejor lo dejo para otro día… También crecí con Agatha, pero se me quedó corta. Me va la acción.
    Me fascina Sherlock Holmes, un tío que resuelve crímenes porque se aburre y se se aburre, se pone de todo… Una locura.

    • Yo he leído novela negra (poca, es cierto) pero me fastidia si el asesino (en caso de que sea un crimen) sea un personaje que aparece pro primera vez cuando quedan 20 páginas para que acabe el libro…

      Tal vez porque yo sea más de acción «psicológica» (las células grises, que tanto dice Poirot). De hecho en la última adaptación de «Asesinato en el Orient Express» me parece horrenda por dos razones: Keneth Branagh es pésimo para hacer de Poirot (sólo hay un Poirot para la pantalla, y es David Suchet). Y segundo, por esa escena absurda en la que Poirot corre y salta… ¡corre y salta! Por favor, que blinden las novelas de Agatha Christie y que este señor no haga ninguna más… aunque me temo que vendrá otra (se deja caer algo al final de la película)

      Sin embargo, Sherlock me carga un poco. Le basta con ver unas cenizas en el suelo y ya sabe no sólo a qué cigarros pertenece, sino también quién la compró, dónde, cuándo, en qué barco vino, etc. Creo que falta balance entre la información que tiene el autor (y por tanto, Sherlock) y la que le dan al lector.

      Un abrazo enorme!
      Óscar

  • cristina dice:

    completamente de acuerdo contigo.es la reina.especialista en observar las motivaciones
    humanas para cometer delitos

    • oscariborra dice:

      ¡Exacto, Cristina! «Motivación humana». Eso es justamente. Sus novelas son novelas psicológicas en gran parte. Con clichés e ideas algunas desfasadas, sí, pero otras que siguen siendo válidas, universales diría. Por eso se seguirán editando sus libros, y seguirá teniendo lectores durante muchos, muchos años más.

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